¡CANONÍCENLO USTEDES!

Septiembre 15, 2008
Retrato

Retrato

El Padre  José Kentenich  siempre decía:

 SI PIENSO EN EL 20 DE ENERO ME CRECEN ALAS…,

LAS ALAS DE LA FE EN LA VICTORIA.”

 

Así con este mismo anhelo subiéndonos a las alas de la victoria invitamos  a toda la familia de Schoenstatt, desde  esta página,  a crecer en Alianza Filial con un gesto heroico hacia nuestro  Padre Fundador; como en aquel  lejano  y doloroso 20 de  enero.

Decidámonos nuevamente  por el Padre, así como él sé decidió  por  nosotros  para que pronto llegue el  reconocimiento de parte de la Iglesia a su misión mariana para el mundo de hoy. Su Santidad el Papa Juan Pablo II le dijo a la Familia de Schoenstatt:

¡CANONÍCENLO USTEDES!

Nosotros sus hijos, debemos hacer realidad esta frase. Recordemos las palabras que el Padre escribiera  desde la prisión  en diciembre de 1941:

“YO ME ESFUERZO PARA QUE USTEDES PUEDAN ESTAR ORGULLOSOS DE MÍ. CUIDEN DE QUE YO TAMBIÉN PUEDA ESTARLO DE USTEDES.”

Queremos decirte Buen Dios:

 

Aquí estamos!    ¡Somos sus hijos!    ¡La familia del Padre!

 

que,  por la Alianza de Amor, en el espíritu del 20 de enero te imploramos   por la poderosa intersección de nuestra Madre, Reina y Victoriosa  Tres veces Admirable de Schoenstatt  le  regales al Padre Kentenich  el honor de los altares.

 

Te ofrecemos   para su pronta   beatificación y canonización  nuestro esfuerzo por la más alta santidad en la vida diaria, con vigoroso espíritu de sacrificio y sencilla alegría para que el mundo lo descubra  como: Profeta del Dios vivo, portador de  Cristo a  nuestro tiempo y resplandor  luminoso del rostro de María hoy, que ha entregado la misión de su vida a la Santa Madre Iglesia.

 

“¡Ayúdanos, María, es tiempo ya! “.

“¡Hilf, María, es ist Zeit…!”

 

Esta oración  a María,  era rezada por el Padre Kentenich con fuerza  y entusisasmo  cuando tenía  entre 7 u 8 años. Esta especie de jaculatoria, se rezaba mucho en Alemania como un resumen del Salve.

La misma también fue rezada por las Hermanas de María cuando el Padre Kentenich estaba agonizando.


Un regalo para el Padre

Septiembre 16, 2008
Vitro del Padre en el Santuario
Oración ofrecida por una hija fiel de Villa Ballester  para

la pronta beatificación  y canonización del Padre José.

Padre:

Te rogamos por la poderosa intercesión de nuestra

Madre y Reina Victoriosa, tres veces 
Admirable de Schoenstatt

y  la Alianza de Amor que sellamos con Ella,

por la beatificación y pronta santificación

de nuestro Padre y Fundador José Pedro Kentenich.

Tú dices: “Por los frutos  te reconocerán”.

El Padre a través de su entrega de amor,

dejo  frutos en la Familia, de vocación y santidad.

Ya hay muchos hijos espirituales esperando

los méritos  de la beatificación;

estos que ya Tú  bien conoces,

son los frutos de la Santidad de nuestro Padre,

que ha hecho todo lo que le has pedido con fidelidad

como  Fundador de esta obra tuya.

Hoy deseamos mostrarle al mundo que

también  hay sacerdotes santos, que han entregado

su vida con  amor, austeridad y castidad,

por eso te pedimos como Familia

en una oración hecha clamor

le regales el honor de los altares.  Amén

Noviembre 14, 2009

Mes de Maria

13 de noviembre

“Conozco…”, sé que sabemos uno del otro. Todos nosotros tenemos los mismos pensamientos, vivimos para la misma misión, nos hemos regalado mutuamente un lugar en el corazón.

¡Cómo nos saca esto de la soledad! Pero ¿quién dice “conozco”? Es el Dios viviente, que pasa en medio de nuestras filas, tal como lo hiciera en su tiempo. Los candelabros representan simbólicamente las primeras comunidades, y él pasa en medio de ellos. Nosotros somos esos candelabros. “Puedo cambiar de lugar tu candelero, y lo haré, si no renuevas constantemente tu lazo de amor conmigo” (véase Ap 2, 5). Dios no ha cortado el lazo. Hemos seguido siendo su ocupación predilecta y la ocupación predilecta de María. Ella nos ha regalado sus ojos maternales y esos ojos han puesto siempre su mirada atenta sobre nosotros. San Bernardo nos dice, explicándonos el sentido profundo de ese estar en vela: María nos ha tomado a su cuidado en lugar de su Hijo unigénito. Todo lo que ella supo regalar a su Hijo en la tierra nos lo regala ahora a nosotros: nos lo da todo. Hay innumerables personas que no pueden soportar la mirada atenta de la Madre Admirable. Pero ella abraza con amor cálido a todos los que se abandonan a ella con una entrega especial, como lo hemos hecho nosotros desde el comienzo.

Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 ”Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Cumpleaños P. Kentenich

Noviembre 13, 2009
Cumple P. Kentenich

Mes de María

Noviembre 13, 2009

Mes de Maria

12 de noviembre

“Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor” (Os 11, 4). Según nos dice la Sagrada Escritura, se trata de un triple lazo, sólido e indestructible. La Santísima Virgen nos ha regalado sus lazos de amor y nos los quiere regalar en los próximos días: sus ojos de Madre, sus manos de Madre y su corazón de Madre.

Los atraje con lazos de amor, con lazos triples. En forma indestructible debe quedar vinculada la Familia a la que es bendita entre las mujeres, a la gran Colaboradora de la Trinidad en la obra de la salvación.

Los ojos de Madre han estado hasta ahora siempre dirigidos hacia nosotros. ¿Habremos dado ya las debidas gracias por ello? Quien se haya internado en el libro del Apocalipsis, ese gran libro de consolaciones para tiempos convulsionados, y se haya enamorado de él, se detiene con particular gozo en las primeras siete cartas pastorales (Ap 1, 4-3, 22), en las palabras que allí se reiteran una y otra vez: “Conozco…, conozco…” (Ap 2, 2. 9. 13. 19).

¿Qué quieren expresar estas palabras? Los que se encuentran en la dura lucha, en cargos solitarios, que muchas veces se saben y sienten solos, deben tener conciencia de que hay alguien que nos conoce. Hay alguien cuyos ojos están siempre dirigidos amorosamente hacia nosotros. ¿Quién no percibe que, en tiempos semejantes, la soledad es el mayor y más difícil de los sufrimientos? Soledad que arranca a los hombres del entramado social en el que Dios los ha creado. Soledad que abate al hombre, de modo que, como una cerilla arrojada a la calle, puede ser pisoteado por cualquiera.

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina. 

“Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Movimiento Apostólico de Schoenstatt Argentina

Noviembre 12, 2009

  Buenos Aires, 28 de octubre de 2009

 Querida Familia de Schoenstatt:

Por medio de esta carta quiero informarles sobre las líneas programáticas y el lema del Movimiento de Schoenstatt para el año 2010 trabajado en la Jornada de Delegados que se realizó el 24 y 25 de octubre en Nuevo Schoenstatt.

 1-    Voces de Dios en el tiempo

Al “poner la mano el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios” constatamos signos positivos y negativos como un urgente llamado de atención del Señor.

 Los signos negativos de nuestra realidad más destacados fueron:

  • La mentira (desprecio de la verdad) y la corrupción son la urdiembre donde se tejen otros males. Son alarmantes los niveles de corrupción en la vida pública y privada y “el mal del clientelismo político”[1] que carcomen a nuestra Patria.     
  • La pobreza creciente. En una Argentina, bendecida con recursos naturales y humanos, “la gran deuda de los argentinos es la deuda social. Podemos preguntarnos si estamos dispuestos a cambiar y a comprometernos para saldarla.”[2] En la “mesa de la gran familia argentina” faltan muchos hermanos que no tienen lugar, que son excluidos o simplemente no pueden llegar. El Papa Benedicto XVI, nos advirtió sobre la necesidad de “reducir el escándalo de la pobreza y la inequidad social” en la Patria.[3]  
  • Ambiente de confrontación y violencia. La población se ve afectada por la violencia y la inseguridad que se manifiestan de variadas maneras”[4] en activistas sociales, en la política, en las calles, las familias, el deporte, la TV, etc. Llama la atención la poca capacidad de diálogo y de sincera búsqueda de consensos; el camino elegido generalmente es la presión, coacción y la violencia.

 Hay también varios signos esperanzadores; algunos de los más nombrados fueron:

  • La valoración de la familia. La Familia sigue siendo para los argentinos el lugar de los vínculos y afectos fundamentales, de arraigo, identidad y pertenencia; seguro y amparo en momentos de crisis, y la primera escuela de valores.
  • Mayor conciencia de las responsabilidades cívicas y sociales, manifestado en una creciente participación en actividades cívico-sociales, (por ejemplo en las últimas elecciones legislativas) y en el compromiso por servir más para el bien del país de cara al Bicentenario.
  • Compromiso misionero y solidario de nuestra Familia de Schoenstatt y en la Iglesia en general. En la actualidad hay en Schoenstatt Argentina unos 7300 Misioneros de la Campaña, unos 650 jóvenes misioneros en las Misiones juveniles y unos 56 matrimonios misioneros de las Misiones familiares en distintas comunidades del país, más una gran cantidad de acciones sociales solidarias.

 2-      Respuesta de la Flia. de Schoenstatt en el año 2010

Escuchando estas voces de Dios en el alma de nuestra Familia, de la Iglesia y del tiempo, la respuesta de la Familia de Schoenstatt en el año del Bicentenario es concreta y decidida:

amar y comprometernos por la Patria como verdaderos ciudadanos.

Lo haremos acentuando los siguientes valores: 

  • Verdad /veracidad, frente a la mentira y la corrupción  
  • Unidad, frente a posiciones rupturitas, intolerantes y violentas.
  • Solidaridad, frente tendencias excluyentes y a la inmensa cantidad de excluidos.

 3-      ¿Cómo expresamos todo esto? 

La Iglesia y nuestro Padre Fundador nos enseñan que ante grandes dificultades pedimos ayuda a María, amparo y seguro auxilio de los cristianos, (nada sin Ti) y le ofrecemos toda nuestra colaboración (nada sin nosotros). Por eso en el año 2010 tendremos dos acciones concretas (en común a nivel nacional):

 a-   Coronación a la Sma Virgen  (Nada sin Ti)

el 8 de MAYO (Ntra. Sra. de Luján) en cada Fiesta Regional del Bicentenario         bajo el Título de: María, Madre y Reina de una Patria para todos.

En la “gran mesa familiar” que es Argentina, Dios quiere que no falte ninguno de sus hijos pues hay lugar para todos. María, como Madre, nos reúne y educa para la unidad y el diálogo, para una cultura de la Alianza. Esa es la Patria con rostro de Familia, es la Familia del Padre, es la Patria para todos.

 b-   Difundir el Pacto del Bicentenario     (Nada sin nosotros)

Celebrar los 200 años de la Patria significa para nosotros educar y promover actitudes de responsabilidad ciudadana acentuando el valor de la verdad, la unidad y la solidaridad, trabajar por recuperar una cultura del trabajo y la concordia social. Por eso nos proponemos difundir el Pacto del Bicentenario durante todo el año y en todos los ambientes con un marcado espíritu apostólico.

 4-      ¿Desde dónde haremos esta acción?

Desde los Santuario y Ermitas. Es allí donde nuestra Madre y Reina se ha manifestado como la Madre del Pueblo y allí quiere recibir, cobijar, educar y enviar a sus hijos para ser fermento de renovación religioso – moral de nuestra Patria.

 “Uno de los frutos que como dirigentes de la Familia debemos llevarnos de aquí debería ser: nos adherimos con ardor a Schönstatt, queremos construir un nuevo orden social. No es verdad que deseamos sentarnos en nuestro cuartito y rezar, ni que queremos encarnar en nuestras filas el benedictinismo y cultivar una vida silenciosa e interior. Ciertamente que lo queremos también, pero solamente para llegar a ser, en última instancia, conquistadores del nuevo mundo…y participar en la gran misión de la Sma. Virgen para el tiempo actual” (P. José Kentenich, Jornada de octubre 67)

 LEMA DEL AÑO 2010

¡CON MARÍA REINA,

CONSTRUYAMOS UNA PATRIA PARA TODOS!

Madre coronada


[1] Conf. Episcopal Argentina (CEA), “Hacia un bicentenario en Justicia y solidaridad”. nº 29

[2] CEA, “Hacia un Bicentenario…”, nº 5

[3] Benedicto XVI, mensaje 6 de agosto 2009, lanzamiento de la colecta nacional “Más por Menos”,

[4] CEA, “Hacia un Bicentenario…”, nº 29


Mes de María

Noviembre 11, 2009

 

Mes de Maria

10 de noviembre

María no ocupa este lugar en mi vida desde ayer o antes de ayer. ¡Desde tiempos inimaginables, ella está presente en mi vida consciente bajo esta perspectiva! Es difícil comprobar a partir de qué instante comencé a considerarme y a valorarme totalmente como su obra y su instrumento. Este proceso puede rastrearse hasta los más tempranos días de la infancia. A partir de lo dicho debería comprenderse también por qué razón me bloqueé más adelante ante influencias de parte de Pallotti. En cuanto fuese posible, quería depender sólo y en todo de la Santísima Virgen. Aquí, naturalmente, me refiero a la Santísima Virgen siempre como símbolo y en relación con Cristo y el Dios Trino. Muchas veces, en los años pasados, me vi como un ermitaño en un gran desierto, pero en todo momento unido a la Santísima Virgen como la gran maestra de mi vida interior y exterior.

Desde que la Familia nació, mi más importante propósito fue conservarla en íntima vinculación con la Santísima Virgen. De ahí que años más tarde, con frecuencia anunciaba cursos sobre distintos tema, pero al final no me decidía a dictarlos, porque desde lejos creía descubrir pequeñas nubes que indicaban que la Familia podría estar en peligro, si no de perder, al menos de aflojar su tierra madre: el amor a María. Así ha de entenderse la expresión: Servus Mariae numquam peribit (un siervo de María nunca perecerá). (Milwaukee, 1955)

 “Con Maria Madre y Reina, construyamos una Patria para todos”


Mes de María

Noviembre 11, 2009

Mes de Maria

 9 de noviembre

¿No nos hace recordar esta anécdota a nuestra primera y penosa despedida del hogar? Fue cuando seguimos el llamado de la gracia y acudimos a este lugar. ¿No se volvió entonces nuestra madre a María pidiéndole que ella tomase su lugar y fuese más que nunca nuestra madre?

María es, pues, la Madre que Dios y nuestra propia madre nos dieron.

Sabemos bien todo esto. María es nuestra Madre. Pero ¿dónde está nuestro amor filial? Una vez preguntaron al joven Estanislao Kostka si amaba a María. Su rostro resplandeció, una lágrima de emoción asomó en sus inocentes ojos y exclamó con entusiasmo: “¿Cómo no habré de amar a María? ¡Ella es mi Madre!”

Sí, quien sabe y reconoce que María es su Madre tiene que amarla. ¿Dónde está nuestro amor? ¿Por qué el pensamiento “María es mi Madre” nos deja tan fríos e indiferentes? ¿O acaso este amor arde en nuestros corazones, pero no tenemos el coraje de dar testimonio de él públicamente?

(Mayo de 1914. En Bajo la protección de María, tomo 2)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Madre y Reina, construyamos una Patria para todos”


Mes de María

Noviembre 11, 2009

Mes de Maria

¡Qué Mes de María tan bendecido vamos a vivir!.

Publicaremos  las meditaciones    “3 minutos diarios con el Padre  Kentenich en este mes de María” , escritas  por  los  Padres de Schoenstatt de la Casa de Córdoba.

8 de noviembre 

María es nuestra Madre. Nuestra verdadera y real Madre espiritual y sobrenatural, y no solamente nuestra Madre adoptiva o postiza. En calidad de Corredentora colaboró eficazmente para que la vida sobrenatural, la vida de la gracia, fuese una realidad en nosotros. María es nuestra Madre. Pasó a serlo cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra, en el instante en que se convirtió en la Madre de Dios. Al pie de la cruz le fue dada la solemne confirmación: “Ecce Mater tua”, “he aquí a tu madre” (Jn 19,27). Y desde entonces ella nos ama con un amor maternal verdadero, cálido, ferviente. San Bernardo de Claraval dice: “no es el nombre, sino el amor lo que hace que una madre sea verdaderamente tal en relación con sus hijos”. Sabemos muy bien todo esto.

Hace algunos años vi, en la capilla de un orfanato, una estatua de la Virgen de cuyo cuello colgaba una cadena dorada con una cruz. La cadena y la cruz eran recuerdos de la primera comunión de una madre que, a raíz de una penosa situación familiar, se vio obligada a dejar a su único hijo en un orfanato. Ya no podía seguir siendo madre de su hijo. ¿Qué hacer en medio de su angustia y preocupación? Va, toma el único objeto de valor que conserva como recuerdo de su infancia, el regalo de la Primera Comunión, y lo pone en el cuello de la Santísima Virgen con la ferviente súplica: “¡Educa tú a mi hijo! ¡Sé su Madre! ¡Cumple tú en mi lugar los deberes de madre!”. Hoy ese niño es un celoso sacerdote que trabaja fecundamente por la gloria de Dios y de su Madre celestial. (Mayo 1914 – en Bajo la Protección de María, 1925).

 “Con Maria Madre y Reina, construyamos una Patria para todos”


La pascua del Padre José Kentenich

Septiembre 18, 2009
P. Alberto Eronte

P. Alberto Eronti

La fecha del 15 de septiembre provoca en mí una serie de recuerdos, por lo vivido hace ya 41 años. El grupo de estudiantes de los Padres de Schoenstatt vimos al Padre por última vez con vida poco antes del 15 de septiembre.   La salud del Padre venía deteriorándose y las Hermanas de María lo cuidaban celosamente.

Con motivo de nuestra peregrinación a Cambrai (Francia), siguiendo las huellas de José Engling, pedimos saludar al Padre y recibir su bendición. Para no exigirlo por demás, el Padre Alex Menningen propuso que fuéramos hasta la ventana de la sala en la que el Padre cenaba, calculando que él ya hubiera terminado de comer. Así lo hicimos. Al llegar formamos un semicírculo bajo la ventana del segundo piso y comenzamos a cantar. Inmediatamente el Padre abrió la ventana y se asomó; agitaba su mano saludándonos y sonreía disfrutando de nuestra presencia. Luego nos dijo unas palabras de envío y nos dio la bendición para el viaje. Entonamos un nuevo canto y el Padre desapareció unos instantes y luego reapareció con una caja de caramelos y chocolates y comenzó a tirarlos hacia nosotros, mientras reía disfrutando nuestra alegría. Finalmente nos saludó agitando su mano y desapareció.

Días más tarde, ya terminada nuestra estadía en Francia, la noticia llegó como un rayo:   ¡El Padre ha muerto!  Recuerdo que inmediatamente fui a la capilla de la casa y me arrodillé.  La conmoción interior y el dolor me doblaron interiormente, tenía un profundo sentimiento de orfandad, de desvalimiento, de vacío.  El hombre – sacerdote y padre – por cuya persona y misión Dios había cambiado el curso de mi vida,  ya no estaba,  ya no podría dejar que su persona y su palabra iluminaran mi vida y que su fuego mantuviera encendido el mío. El tiempo fue pasando y yo ahí, arrodillado, mirando la imagen de la Mater, recordando que Ella era el gran amor del Padre.   De repente,  algo cambió en mí.  Ya no era agobio, ni vacío, ni orfandad lo que sentía,  sino el don de una presencia inmensamente cercana:  ¡la del Padre!   Sí, ya no había que pedir audiencia para verlo y hablar con él;  ahora era mío, intensamente mío y sin barreras. Era totalmente mío y totalmente de cada uno de sus hijos e hijas.  Ahora ya no tendría barreras para acompañar a cada uno, para guiar y proteger, bendecir y enviar a la Familia,  ya era totalmente de todos y cada uno. Ahora había que encontrarlo en el santuario del corazón y aprender a estar con él y escucharlo de una manera nueva. Su plenitud en Dios lo hacía ser de todos y siempre. 

A los 41 años de su partida, puedo testimoniar que su presencia me resulta más plena, su palabra más educadora, su misión más fuego. Es una gracia haberlo conocido personalmente, pero sería una gracia desperdiciada si su vida de sacerdote y padre no hubiese sido un impacto de amor que me signó para siempre.   Al compartir estos recuerdos lo hago con la certeza de que la vida se enciende con la vida. Que la vida del Padre encienda la de cada uno de la Familia de Schoenstatt y la lleve a un apasionado amor a María.

Textos extraídos de la página Web:  www.schoenstatt.de, escritos por el Pdre. Alberto Eronti al cumplirse el 41 aniversario  del fallecimiento de Padre José Kentenich.


Jornada del Padre

Agosto 7, 2009

flyer+Jornada+del+Padre+09


RETIRO ESPIRITUAL PARA HOMBRES

Agosto 7, 2009

En el Santuario de la Virgen de Schoenstatt,

Florencio Varela

Predica P. Juan José Riba (Padre de Schoenstatt)

Será en silencio

“VOLVERÉ A LA CASA DE MI PADRE” (Lc 15,18)

PARABOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO

Fecha: 4, 5 y 6 de Septiembre

Arribo: 4 de Septiembre – 19.30 hs. Cena y comienzo

Finalización: 6 de Septiembre con misa 11.00 hs.

Información, reservas: Federico J. Dumas: 4312-8271

Daniel Matheu: 4765-3862 – Alberto Rodríguez Varela: 4811-9092

Luis Zubizarreta: 15-5020-6907