¡CANONÍCENLO USTEDES!

Septiembre 15, 2008
Retrato

Retrato

El Padre  José Kentenich  siempre decía:

 SI PIENSO EN EL 20 DE ENERO ME CRECEN ALAS…,

LAS ALAS DE LA FE EN LA VICTORIA.”

 

Así con este mismo anhelo subiéndonos a las alas de la victoria invitamos  a toda la familia de Schoenstatt, desde  esta página,  a crecer en Alianza Filial con un gesto heroico hacia nuestro  Padre Fundador; como en aquel  lejano  y doloroso 20 de  enero.

Decidámonos nuevamente  por el Padre, así como él sé decidió  por  nosotros  para que pronto llegue el  reconocimiento de parte de la Iglesia a su misión mariana para el mundo de hoy. Su Santidad el Papa Juan Pablo II le dijo a la Familia de Schoenstatt:

¡CANONÍCENLO USTEDES!

Nosotros sus hijos, debemos hacer realidad esta frase. Recordemos las palabras que el Padre escribiera  desde la prisión  en diciembre de 1941:

“YO ME ESFUERZO PARA QUE USTEDES PUEDAN ESTAR ORGULLOSOS DE MÍ. CUIDEN DE QUE YO TAMBIÉN PUEDA ESTARLO DE USTEDES.”

Queremos decirte Buen Dios:

 

Aquí estamos!    ¡Somos sus hijos!    ¡La familia del Padre!

 

que,  por la Alianza de Amor, en el espíritu del 20 de enero te imploramos   por la poderosa intersección de nuestra Madre, Reina y Victoriosa  Tres veces Admirable de Schoenstatt  le  regales al Padre Kentenich  el honor de los altares.

 

Te ofrecemos   para su pronta   beatificación y canonización  nuestro esfuerzo por la más alta santidad en la vida diaria, con vigoroso espíritu de sacrificio y sencilla alegría para que el mundo lo descubra  como: Profeta del Dios vivo, portador de  Cristo a  nuestro tiempo y resplandor  luminoso del rostro de María hoy, que ha entregado la misión de su vida a la Santa Madre Iglesia.

 

“¡Ayúdanos, María, es tiempo ya! “.

“¡Hilf, María, es ist Zeit…!”

 

Esta oración  a María,  era rezada por el Padre Kentenich con fuerza  y entusisasmo  cuando tenía  entre 7 u 8 años. Esta especie de jaculatoria, se rezaba mucho en Alemania como un resumen del Salve.

La misma también fue rezada por las Hermanas de María cuando el Padre Kentenich estaba agonizando.


Un regalo para el Padre

Septiembre 16, 2008
Vitro del Padre en el Santuario
Oración ofrecida por una hija fiel de Villa Ballester  para

la pronta beatificación  y canonización del Padre José.

Padre:

Te rogamos por la poderosa intercesión de nuestra

Madre y Reina Victoriosa, tres veces 
Admirable de Schoenstatt

y  la Alianza de Amor que sellamos con Ella,

por la beatificación y pronta santificación

de nuestro Padre y Fundador José Pedro Kentenich.

Tú dices: “Por los frutos  te reconocerán”.

El Padre a través de su entrega de amor,

dejo  frutos en la Familia, de vocación y santidad.

Ya hay muchos hijos espirituales esperando

los méritos  de la beatificación;

estos que ya Tú  bien conoces,

son los frutos de la Santidad de nuestro Padre,

que ha hecho todo lo que le has pedido con fidelidad

como  Fundador de esta obra tuya.

Hoy deseamos mostrarle al mundo que

también  hay sacerdotes santos, que han entregado

su vida con  amor, austeridad y castidad,

por eso te pedimos como Familia

en una oración hecha clamor

le regales el honor de los altares.  Amén

Mes de Maria

Diciembre 7, 2009

6 de diciembre

El que quiera comprender aquí correctamente la posición de María como Compañera de Cristo ha de considerar lo siguiente:

1. En los tres años de su actividad pública de enseñanza, Cristo es, en primer lugar, el heraldo de la verdad eterna ante quien debe inclinarse todo. En su tiempo de pasión, él calla para ofrecerse, a partir de ese momento, por todos nosotros como Salvador del mundo.

2. María, como representante de toda la humanidad y como consecuencia de su misión en la encarnación, debe ofrecer a Cristo lo que todos nosotros deberíamos y, por lo menos en cierta medida, podríamos también haberle ofrecido: silenciosa obediencia de fe, como también participación en el sacrificio salvífico de la nueva Cabeza de la humanidad. Lamentablemente, los miembros del pueblo escogido a tal efecto no lo hicieron. La única que cumplió lo que era deber y obligación de todos nosotros fue María. Por eso, María está en la vida pública de Jesús como debiéramos haber estado todos nosotros: callando, escuchando y obedeciendo.

3. Llegan ahora los días oscuros y difíciles de la semana santa. El Salvador del mundo se prepara para ir al sacrificio por todos nosotros. Allí, María sale del ocultamiento en que se encontraba hasta ese momento a fin de ascender con él, como Compañera en el sacrificio, al monte Calvario y unirse, e incorporarse como nueva Eva, a la entrega sacrificial de Cristo. Su corazón virginal y maternal, en su sufrir con él, es como un precioso cáliz sacrificial que recoge las gotas de la sangre del Salvador del mundo por todos nosotros.

 5  de diciembre

María es la Compañera de Cristo durante su caminar por la tierra, desde la Encarnación hasta su sepultura. Ella está siempre presente. En el silencio orante de Nazaret, pronuncia su Sí receptivo que será el comienzo de la salvación. Santo Tomás declara al respecto: “En la Anunciación, Dios aguarda la aceptación de la Virgen como expresión de la voluntad de aceptación de toda la humanidad”. Y a partir de entonces, María queda unida de manera inseparable a Cristo para siempre. Rica en fruto precioso, ella lleva, como Theophora (portadora de Dios), al Jesucristo a través de las montañas de Judea hacia su pariente Isabel. Al entrar, llega con ella la bendición de Cristo: la mujer, que llevó el oprobio de Eva, queda llena del Espíritu Santo. El hijo que lleva en su seno recibe participación en la salvación, y el varón recupera su voz, comienza a orar y es nuevamente un profeta de Dios. Pocos meses después, la Madre lleva al Señor hacia Belén: en efecto, el mundo entero debe recibir el más digno Bien. Y después vienen los pastores y los sabios del lejano oriente: ellos encuentran al Niño en brazos de su Madre, le ofrecen sus dones entregándoselos a su Madre. En brazos de María, el Salvador del mundo ofrece en el templo el sacrificio matutino de su vida. En Simeón y Ana se acerca la más noble piedad y la más pura expectativa del Mesías de la antigua alianza, para encontrar en brazos de María la salvación del mundo, la luz de los pueblos y el consuelo de Israel. Siguen los años en Egipto y después en Nazaret, y la maravillosa comunidad de casa y mesa de Jesús con su Madre. (Milwaukee, 1954).

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 ”Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


2do. Domingo de Adviento

Diciembre 5, 2009
2do. domingo de Adviento

Encendemos, Señor, esta luz,
como aquel que enciende su lámpara
para salir en la noche,
al encuentro del amigo que ya viene.
En esta segunda semana del Adviento queremos
 buscarte, encontrarte  
y esperarte  meditando tu palabra. 

  Muchas sombras nos envuelven.
Muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes,
porque tú nos traes la luz más clara,
la paz más profunda,
y la alegría más verdadera.
 

 ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús! 

 El Adviento es tiempo de acercamiento sincero al Señor, quien está por venir y que a la vez ya está entre nosotros. Pero no podemos acercarnos a Él sino lo buscamos, sino estamos en constante tensión por ponernos en su presencia. 

La oración, personal y comunitaria, constituye un medio eficaz de búsqueda hacia un encuentro real con el Señor Jesús; mediante la escucha atenta, la meditación y la interiorización de su Palabra, lo que debe constituirse en una exigencia y necesidad en este tiempo de espera.                                

Todos tenemos experiencia, en la existencia cotidiana, de tener poco tiempo para el Señor y poco tiempo también para nosotros, explico su Santidad Benedicto XVI.    El Adviento “es una invitación a comprender que cada acontecimiento de la jornada es un gesto  que Dios nos dirige,  signo de la atención que tiene por cada uno  de  nosotros”.                                                           

Palabras del Santo Padre Benedicto XVI, en visperas del 1er domingo de Adviento 2009

Hoy, segundo domingo  de Adviento, tiempo de búsqueda  y oración encenderemos  el segundo cirio virtual, que representará  esta semana:   la luz de nuestra plegaria sencilla y sincera.”  

Incúlcame más y más  el espíritu de oración, alza continuamente mi corazón hacia las estrellas  del cielo, haz que en todo momento  mire el sol de Cristo y que en El confíe en cada circunstancia de la vida.  P. Kentenich 

  Ofrezcámosle  nuestra oración al Señor.   Miremos el mundo, nuestra patria,  nuestro barrio, nuestra familia con amor y comprensión.  Llevémosle al Señor esta mirada  y roguémosle con nuestra oración que Él mire  con su bondad a la humanidad. 

Pidámosle a María, Madre del Adviento, Virgen de la esperanza  que  nos enseñe a esperar con su misma  actitud orante. (Te invitamos a rezar un Salve) 

Recopilacion de textos varios 


Mes de María

Diciembre 2, 2009

4 de diciembre

No existe en los planes del Dios eterno imagen alguna de María que esté separada de Cristo; sólo por él y a través suyo ha sido decidida. Pero del mismo modo tampoco hay en los designios de la eternidad ninguna imagen de Cristo separado de María. Quien separa a Cristo de María se construye una imagen de Cristo según su propio arbitrio. A éste le dirá la Iglesia: “ciertamente, Dios podría habernos dado por otro camino distinto a la Virgen al Redentor del género humano y Fundador de nuestra fe. Sin embargo, en cuanto la Providencia del Dios eterno decidió que tuviésemos al Dios hecho hombre a través de María, quien, fecundada por obra del Espíritu Santo, lo llevó en su seno, no nos queda más que recibir a Cristo de manos de María.

El arte cristiano da cuenta de esta realidad, tanto en forma consciente como instintiva. La inmensa mayoría de las imágenes de María son imágenes de Cristo. Éstas presentan a la Madre con su Hijo divino, o bien a la Madre de los dolores con el Salvador del mundo inmolado sobre el altar vivo del sacrificio que es su regazo materno. Sobre las imágenes de la Inmaculada resplandece la gloria del Señor, en virtud de quien ella quedó intacta de toda mancha del pecado original. Es Cristo quien, en su Asunción, la lleva a casa, a su gloria celestial. Todas estas imágenes corresponden al prototipo divino: Dios no pensó, ni vio, ni quiso nunca a María de otra manera sino en la más íntima e inseparable comunión con Cristo.

3 de diciembre

La Santísima Virgen es el milagro de los milagros, el misterio de los misterios. Y ella nos ha sido regalada en Schoenstatt como el “tesoro escondido en el campo” (Mt 13, 44). ¡Cuán insensibles nos hemos tornado ante lo sobrenatural! Por esa razón, yo quisiera con san Bernardo estremecerme al descubrir este misterio. Pero quisiera pedir también a la Santísima Virgen: ¡ayúdame tú! Quisiera pedirle que nos visite, como visitó a Isabel. Isabel queda llena del Espíritu Santo y comienza a proclamar la grandeza de María: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno” (Lc 1, 42). (Schoenstatt, septiembre 1941)

Ella es, en verdad, la Compañera del Rey de todos los mundos: Compañera de Cristo. Elegimos conscientemente la expresión “consors” (compañera) porque se aplican de buen grado y a menudo a María en los documentos de la Iglesia. A nosotros se nos ha dado ser partícipes de la naturaleza divina; así describe San Pedro el estado de gracia del cristiano (2P 1, 4). Y San Pablo ve en nuestra participación en los sufrimientos de Cristo el fundamento de nuestra esperanza. La vida cristiana es, estrictamente hablando, en su esencia más íntima, un “consortium cum Christo”, una comunidad de destinos con Cristo. Nunca, empero, esta esencia del cristianismo se realizó de manera tan perfecta como en María. (Milwaukee, 1954)

2 de diciembre

Nosotros conocemos una formulación parcial y una formulación integral de nuestro Ideal Personal. La formulación pequeña acierta en algo correcto, pero no en el núcleo, como lo hace la formulación integral.

María es la “segunda Eva”. Indudablemente, un bello pensamiento, también perfilado y de precisa delimitación científica. No podremos eludirlo si queremos traducir lo que constituye la esencia de la persona de María. María es “la Esposa del Señor por su divina maternidad, o la Madre del Señor por su esponsalicio ante Dios”. Esto es lo que se traduce mediante “Madre esponsal de Dios” o “Esposa maternal de Dios”. Para expresar estas ideas se ha acuñado recientemente la expresión “maternidad divina”.¿Acaso no puede encontrarse una “fórmula integral”?

Intentemos una respuesta de parte nuestra. Es audaz. Escuchémosla pacientemente. El carácter personal sobrenatural de la Santísima Virgen consiste en que se la llama y se la puede llamar como la singularmente digna Compañera y Colaboradora esponsal permanente de Cristo, Cabeza de toda la creación en toda su obra de salvación.

Se podría realizar una prueba y plantear la pregunta: ¿dónde, en qué palabras queda expresado el privilegio de la virginidad, el de la maternidad divina, el de la concepción inmaculada, el de la impecabilidad? Todos estos privilegios son claramente inherentes en ella. Por supuesto, esta formulación se ha elegido para destacar con mayor énfasis lo desconocido, lo discutido en la mariología. (Schoenstatt, septiembre 1941)

1 de diciembre

¡Cuántas cosas incomprensibles sobrellevó María en su vida!  La fe presupone oscuridad, y sin oscuridad, difícilmente puede existir la fe.  Al observar más detalladamente la vida de María Santísima encontrarán tres características en su fe:    1)   Su fe era extraordinariamente grande.  2)  Su fe fue duramente probada.   3)   Su fe era sumamente viva.   En primer lugar, su fe era extraordinariamente grande. Tienen que detenerse a observar la escena de la Anunciación (Lc 1, 26-38). Dios exige el acto de fe más difícil.  Ella debe creer en la Santísima Trinidad:  en la Anunciación se afirma, “el Espíritu Santo vendrá sobre ti.  El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.  Por ello, el que habrá de nacer de ti será llamado Hijo del Altísimo”. Y la Virgen dice: hágase.  Cree en ello. Un acto de fe particularmente difícil: ella debe creer que será, al mismo tiempo, madre y virgen.  Nosotros consideramos todo esto como muy evidente en la vida de María, pero era algo de extraordinaria magnitud.  Tal vez se comprende mejor el significado de lo que dice Isabel: ¡Bienaventurada, feliz, la que ha creído! (Lc 1, 45).  La fe de la Santísima Virgen fue duramente probada.  Todo lo que se le profetizó a María parece no cumplirse: más bien parece realizarse lo contrario, día a día, año a año. Por ejemplo, la promesa: “su reino no tendrá fin” (Lc 1, 33). ¿Dónde nace él? En el establo, ¡y su reino no tendrá fin! Por tanto, es exactamente lo contrario. Inmediatamente después, la matanza de los inocentes, ¡su reino no tendrá fin! ¿Se dan cuenta de que se trata de pruebas? Aún esto no basta. Ahora debe huir a otro país, ¡y su reino no tendrá fin! (Milwaukee, junio 1956). 

Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


La Inmaculada, modelo del hombre nuevo

Diciembre 1, 2009

Escribe Padre Nicolas Schwizer

Celebramos el próximo 08 de diciembre con toda la Iglesia una gran fiesta de la Santísima Virgen: su Inmaculada Concepción. Conocemos el misterio profundo de este día: Ella, como único ser humano, es concebida sin pecado original en el seno de su madre Ana. Entendemos que resulta un privilegio extraordinario que le es concedido para ser la Madre de Dios.

 Hoy en día, más que nunca, nuestro camino como cristianos cuesta mucho. Infidelidad, duda, desorientación e inseguridad, aun en medio de la Iglesia misma, dificultan nuestra vida cristiana. Precisamos más claridad y seguridad, buscamos una luz para poder orientarnos en la oscuridad de nuestro tiempo. Esta luz para nosotros es María. Ella es el modelo vital y la enseñanza intuitiva para la vida del cristiano, para la vida de todos nosotros.

 María, nuestro modelo vital. Se la destaca como reverso de Eva, como nueva Eva. Sabemos que Eva es compañera y ayudante de Adán en el pecado original, en la ruina del género humano. También María no es mero instrumento pasivo, sino compañera y ayudante de Cristo para la salvación del mundo. La desobediencia y la incredulidad de Eva son compensadas por la obediencia y la fe de María. Eva nos trajo la muerte, María nos trajo la vida.

 Así la Virgen inmaculada, la nueva Eva se nos revela como ser del paraíso. En este mundo del mal, Dios conserva la ideal original de pureza y santidad del paraíso en la persona de María. Concebida sin pecado, así entra la Sma Virgen en la vida e irradia una belleza propia del paraíso.

 La creatura, en la que la redención de Cristo se condensa en toda su plenitud, es la Sma Virgen. En Ella Dios puede documentar la perfección de su obra. María es la persona humana que más plenamente realiza el ideal del hombre nuevo cristiano.

 Por eso, el ángel Gabriel la saluda como “llena de gracia”. En verdad, toda su persona está saturada de la gracia.

 Ella nos señala, con su ser y su actuar, que toda perfección y redención viene de Dios, de Aquel que ha hecho en Ella maravillas.

 Cuando miramos así la imagen de la Inmaculada, se despiertan en nosotros muchos sentimientos, deseos y esperanzas. Resultan anhelos del paraíso perdido, es decir, de la armonía perfecta entre cuerpo y alma, entre instinto y espíritu.

 Todos los cristianos fuimos convertidos en hombres nuevos, el día de nuestro bautismo. En aquel momento, Dios nos infundió en el alma la vida divina de Cristo. Pero muchos bautizados vuelven a ser hombres viejos, porque – por el pecado – se cierran a esta vida.

 Lo que para la Inmaculada era un don, para nosotros es una lucha de toda la vida.

 Por eso, siempre de nuevo, todos nosotros somos llamados, a convertirnos en hombres nuevos, según la imagen de Cristo y de María. Todos nosotros somos invitados a acoger al Señor en nosotros como María. Todos nosotros podemos día a día, abrirnos a su voluntad Y cada vez que nosotros – en la imitación de la Virgen -, decimos de nuevo el “Hágase en mí según tu palabra”, el Verbo se hace más carne en nosotros. Y así nace y crece en nosotros el hombre nuevo, que tanto admiramos en María.

 La Sma Virgen es modelo del hombre nuevo, pero también, Madre y Educadora de hombres nuevos. Su seno, en el que Cristo se formó es el mejor molde para forjar hombres a imagen de Cristo

 Los padres de la Iglesia la llamaron no sólo creatura del paraíso, sino también la puerta del paraíso. Puerta al paraíso porque nos atrae y educa hacia ese ideal, y nos introduce en el paraíso.

 Preguntas para la reflexión 

  1. ¿María, es para mí un modelo?  2.      ¿Tengo alguna oración preferida a María?  3.      ¿Qué me dice el nombre Puerta del paraíso?

     Si desea suscribirse, comentar el texto o dar su testimonio, escriba a: pn.reflexiones@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Mes de María

Noviembre 29, 2009

30 de noviembre

 Tenemos una imagen errónea de la vida de fe de la Santísima Virgen. Es probable que nos imaginemos que María vivió en una copiosa abundancia de calidez interior, que en su vida no hubo dificultades para el entendimiento y que las hubo pocas para el corazón. Tal concepción es la que encontramos en muchas obras de literatura mariana. Se supone que hay que imaginarse a la Virgen, por ejemplo, cuando huyó a Egipto, acompañada de angelitos dando volteretas. Uno tras otro se habrían sucedido los angelitos para reemplazar al burrito en que María y Jesús iban montados. Siempre pensamos, por lo tanto, que la vida de María no tuvo la sobriedad de nuestra vida habitual y cotidiana, y que ella no debió pasar por la oscuridad de la fe.

¡Oh, hubo tantas cosas incomprensibles en la vida de María, que también ella tuvo que practicar el heroísmo de la fe! Piensen en el Señor, cuando se escapó de su Madre. (Lc 2, 41-52). María no comprendió en absoluto cómo Jesús podía hacer semejante cosa. Sorprendida le dice: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. El Señor le dice: “Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron lo que él decía. María conservaba todas estas cosas en su corazón: ella repasaba una y otra vez el acontecimiento a fin de entender cómo Dios podía hacer algo semejante…

29 de noviembre

El tercer rasgo: el Niño en los brazos (véase Lc 2, 6s.22-27). ¿Qué nos dice esta imagen? es la que da a luz a Cristo, la que nos trae a Cristo y la Servidora de Cristo: tres características. Ella no realiza esta triple actividad en una u otra oportunidad, de manera ocasional a lo largo de su vida sino que se trata de su ministerio. También hoy ella es, y quiere que se la conozca y reconozca como tal, la que da a luz a Cristo. Así lo hemos vivido, por ejemplo, en Navidad. La que nos trae a Cristo: ¡cuán pronto se apresuró a ir a través de la montaña una vez que había pronunciado su fiat y que se había hecho realidad el gran misterio! Quería llevar a Cristo a su prima Isabel y a Zacarías. Servidora de Cristo; ella misma se caracterizó de esa manera. Su Ideal Personal rezaba: He aquí la esclava del Señor. ¿De qué manera sirvió al Señor?: Podemos pensar en los tres sabios de oriente, o en el primer milagro que obró Jesús a instancias suyas. Quería servirlo a él y a su misión. Y así se afirma explícitamente: “y sus discípulos creyeron en él” (Jn 2, 1). Servidora de Cristo.

Aun allí donde se la recibe a ella misma, nunca está separada de él, siempre lleva al Señor en su corazón, en sus brazos. Este es su ministerio, Servidora de Cristo. Ella gira en torno a Cristo. No puede hacer otra cosa. Todo su ser está ordenado hacia Cristo. Ésta es la imagen bíblica de María.

La espada en el corazón (véase Lc 2, 35.41-50; Jn 19, 25ss). ¿Qué dolor es el que se caracteriza aquí? Es el dolor esencialmente femenino, dolor del alma, o bien más exactamente, compasión del alma. ¿Y cómo se mide la compasión del alma? Con la medida del amor. (Milwaukee, enero 1965).

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Adviento

Noviembre 29, 2009

 

1er domingo de Adviento

1er domingo de Adviento

       Encendemos, Señor, esta luz,
             como aquel que enciende su lámpara
            para salir en la noche,
             al encuentro del amigo que ya viene.
            En esta primera semana del Adviento
       queremos levantarnos para esperarte preparados,
            para recibirte con alegría.

         Muchas sombras nos envuelven.
        Muchos halagos nos adormecen.
         Queremos estar despiertos y vigilantes,
        porque tú nos traes la luz más clara,
        la paz más profunda,
      y la alegría más verdadera.

  ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

  …En Adviento,  Dios «viene»: viene para estar con nosotros, en cada una de nuestras situaciones; viene para vivir entre nosotros, a vivir con nosotros y en nosotros; viene a llenar las distancias que nos dividen y separan; viene a reconciliarnos con Él y entre nosotros. Viene en la historia de la humanidad para tocar a la puerta de cada hombre y de cada mujer de buena voluntad, para ofrecer a los individuos, a las familias y a los pueblos el don de la fraternidad, de la concordia y de la paz. En  Cristo están invitados a permanecer en espera vigilante y activa, alimentada por la oración y por el compromiso concreto del amor.

…El Adviento es por excelencia el tiempo de la esperanza, en el que los creyentes en  Cristo están invitados a permanecer en espera vigilante y activa, alimentada por la oración y por el compromiso concreto del amor.

   ¡Que el acercarse de la Navidad de Cristo llene los corazones de todos los cristianos  de alegría, de serenidad y de paz!   Palabras del Santo Padre Benedicto XVI,   del domingo 3 de diciembre de 2006 antes del Angelus

 Hoy, primer domingo  de Adviento, tiempo de espera y conversión encenderemos  el primer cirio virtual,  que representará  esta semana   la luz de nuestra alegría.

 La alegría debe irradiarse en nuestro propio  rostro.  P. Kentenich

Pidamosle a María,   Madre del Adviento, Virgen de la esperanza

 que   nos enseñe   a esperar con renovada alegría y su misma fe.
 (Te invitamos a rezar  un Salve)
Recopilacion de varios textos

N a v i d a d 2009

Noviembre 29, 2009

Saludo del Padre  Alberto Eronti  a los miembros del Círculo de Adoración.

“María, tus hijos somos

el canto de tu ternura,

espada de tus combates.

tesoro de tu conquista,

santuario de tu presencia,

Iglesia de Jesuristo.

 Siempre estoy en casa,

  porque siempre tú.

 siempre me acompañas” (*)

 El año 2009 se acerca a su fin, como es habitual en estas fechas les hago este saludo enmarcado entre las celebraciones de la Navidad y Reyes. Sin duda alguna, la “globalización” del mundo nos ha hecho vivir intensamente algunos sucesos: calentamiento global, crisis económica mundial, terrorismo, inseguridad, migración… A lo vivido planetariamente hemos de sumar nuestras propias vidas, con sus ilusiones y desilusiones, éxitos y fracasos, alegría y sufrimientos,… Es nuestra historia, es la historia de cada uno y al término de otro año que será “pasado”, celebraremos de nuevo el nacimiento del Hijo de Dios y el inicio de un nuevo año.

 ¡El nacimiento del Dios hecho hombre! ¡Dios naciendo! ¡Dios encerrado nueve meses en el vientre de La Mujer, María! ¡Dios aprendiendo a ser hombre: comer, sonreír, llorar, caminar…! Este hecho ocurrido hace ya más de 2000 años, sigue aconteciendo, sigue ocurriendo, ¡Dios no ha dejado de nacer! Es que Dios nace también en cada niño, sigue naciendo en cada joven, continúa  naciendo en cada hombre o mujer de “buena voluntad”. Por esto es que la fiesta tiene su particular y extraña fascinación: sentimos que no es ajena a nosotros, porque nosotros también hemos nacido, aprendido y proyectado como hombres e hijos de Dios.  El nacimiento de Jesús de Nazareth, acaecido en Belén de Judá es para cada uno y en cada uno de nosotros.  Ha venido a enseñarnos “el camino del hombre”.

 Se puede ser hombre y mujer de muchas maneras, pero sólo una es de plenitud.  Es a esta manera única a la que apunta la Navidad.  La celebración de la fiesta de la ternura, el amor y la paz, no es un hecho social, señala más allá, es un hecho profundamente humano y divino.  Contemplar al Niño con los ojos de María y José, significará contemplar lo mejor de nosotros mismos.  Es esa “mejor parte” de la que habla Jesús a Marta de Betania, señalando a la hermana menor sentada a los pies del Maestro.  Celebrar la Navidad cristianamente, es hacerlo en clave contemplativa, en clave de adoración y estupor de niños. Es como despertar energía, anhelos e ideales dormidos o atontados por el diario vivir.

La Navidad de Jesús,  el Hijo de Dios,  es pura energía vital, es alegría y paz, es promesa cumplida y esperanza cierta.

 En la Nochebuena del próximo 24 de diciembre, nos encontraremos -como cada año- junto al pesebre.  Querríamos tener los ojos fascinados de María y su corazón pleno de ternura, el sentir de José contemplativo y sólido cuidando el Tesoro de María. La sorpresa alegre de los pastores oyendo el canto de ángeles, y sin duda alguna pertenecer al grupo de los “hombres de buena voluntad”.

 El cambio de año va acompañado siempre de algunas palabras “clásicas”: felicidad, buenos augurios, salud, paz, ir a más y mejor.  Es que el cambio del almanaque pareciera ejercer un particular influjo psicológico y vital: ¡recomenzar!, ¡otra oportunidad!   Si es así, será bueno imaginar y reflexionar sobre los anhelos, necesidades, desafíos, que tenemos por delante. Cada recomenzar, cada cambio, encierra en sí una oportunidad y es bueno hacer lo posible para que, en lo que de nosotros depende, no se escurra como agua entre los dedos.  Para acometer esta realidad, será bueno recordar que no estamos solos.  No estamos solos porque muchos que queremos y nos quieren nos acompañan;  pero sobre todo no estamos solos porque Dios está con nosotros.  

Navidad es justamente esto: Dios con nosotros, Dios para nosotros, Dios en nosotros. Decir Dios con nosotros, es decir que lo mejor de cada uno pude crecer, desarrollarse, plenificarse.  Dios, dice el profeta, es “amigo del hombre”.  Es en amistad con él que estamos llamados a crecer, que no es otra cosa que dejar ir a más lo mejor de nosotros mismos.

 ¡Renacer!, es el mensaje de Navidad y es la apuesta para el nuevo año. ¡Amén!

 Un cordial saludo a todos. Que Dios les muestre su rostro y los bendiga desde Sion.            

 (*) Joaquín Alliende Luco


Mes de María

Noviembre 28, 2009

 

28 de noviembre

El Magnificat en los labios (Lc 1, 39-56). Es una confesión, una confesión jubilosa de los caminos por los cuales conduce la eterna sabiduría de Dios: tiene en sus manos las riendas del acontecer universal y está siempre detrás de todo lo que sucede. El espíritu de la fe mira más profundamente; detrás de todo ve el poder, la sabiduría y el amor de la conducción del amor eterno.

El Magnificat evoca las grandes leyes del gobierno del mundo. ¿Cuál es su ley de gobierno? María estudia esa ley en su propia vida y la aplica a todo el acontecer del mundo, como también a su propio pueblo. “Ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre. Ha puesto los ojos en la humildad de su esclava”. Ésta es la gran ley del gobierno del mundo, una ley que ella aplica, después, a la totalidad del acontecer universal: “Exaltó a los humildes; despidió a los ricos sin nada; derribó a los potentados de sus tronos”. ¡Peculiar ley del gobierno del mundo! Y, más tarde, subraya cómo la sabiduría de Dios ha aplicado esta ley en su propio pueblo. Podríamos reducir el contenido del Magnificat a la simple ley, a la simple expresión que dice: tú eres el que siempre hace las mayores obras sólo a través de los más pequeños… Nos devela el poder y la potestad de conducción, la ley de conducción, de la Sabiduría eterna, trátese del acontecer universal, de la pequeña vida personal o también de la historia de comunidades. (Milwaukee, Enero 65)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 ”Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Mes de María

Noviembre 28, 2009

27 de noviembre

María está ante nosotros con el Ave en el oído, el Magnificat en los labios, el Niño en los brazos, las lenguas de fuego sobre la cabeza, la espada en el corazón. ¿Percibimos cuán maravillosamente bella es la presentación de esa figura? Lenguas de fuego sobre la cabeza. Pero más aún: el dragón bajo los pies y envuelta en luz. ¿No es acaso una figura de maravillosa belleza? En su tiempo, Salomón, rey de los judíos, vio en sueños una imagen, una figura. Esta es la figura que más tarde pinta la Sagrada Escritura: “¿Quién es ésta que surge?” (Ct 6, 10) ¿Quién es? Es ella, tal como el Espíritu Santo la ha dibujado y caracterizado. El Ave en el oído (Lc 1, 26-38). ¿Quién es el que envía el saludo a María? El Dios eterno. Los teólogos han subrayado el hecho de que el ángel no llega con un mandamiento, sino con un pedido: “¿Quieres? ¿Estás dispuesta?”. La Virgen aparece aquí como representante del género humano. En ella es la humanidad quien ha de pronunciar un sí libre a la encarnación de la Palabra eterna. No asiente de inmediato, sino que primero, reflexiona. ¿Qué hizo, entonces? Lo mismo que debemos hacer siempre nosotros cuando preguntamos, de algún modo, si Dios manifiesta un deseo, y cómo, cuándo y dónde lo hace. En primer lugar, reflexionó sobre todo lo que le decía el ángel. Pero al no comprenderlo por sí misma, pregunta al ángel: ¿Cómo ha de suceder esto? Y recibe una respuesta a la pregunta del cómo, si bien una respuesta peculiar: “Para Dios nada es imposible”. Entonces, a la mención de la omnipotencia de Dios, su espíritu queda contento y pronuncia su sí sincero, de corazón. (Milwaukee, enero 65)

Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 ”Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Mes de María

Noviembre 26, 2009

26 de noviembre

Tu sola interemisti omnes haereses,21 tú sola, María, has vencido todas las herejías en el orbe. María lo hizo por su intercesión y por su ser, por su personalidad. Las herejías de antaño se referían a cuestiones religiosas, trátese del Dios Trino, de Cristo, la Iglesia o la redención. La historia del dogma demuestra cómo la Virgen contribuyó, de esta doble forma, por su ser y su personalidad, de manera única y original, a la superación de estas herejías: Tu sola interemisti omnes haereses in mundo.

Actualmente el mundo se enfrenta con otras herejías de dimensiones gigantescas y de características que nosotros apenas conocemos o que tal vez en algo presentimos. Nos referimos a las herejías antropológicas. En ellas, Dios ya no constituye el centro, al menos no en forma directa o inmediata. Intencionalmente digo ‘en forma directa e inmediata’, y no ‘en forma mediata e indirecta’, porque Dios y lo divino constituyen la protección más perfecta de lo humano. Cuanto más se esfuerzan por expulsar lo divino del mundo, tanto menos asegurada estará la naturaleza humana. Sin embargo, visto desde el punto de vista formal e inmediato, nos enfrentamos con herejías de gigantescas proporciones, cuyo objeto inmediato es la naturaleza humana. Se trata de herejías antropológicas. ¿Quién vendrá a socorrernos? (Sch. mayo 1932)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 ”Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”