Mes de María

noviembre 29, 2009

30 de noviembre

 Tenemos una imagen errónea de la vida de fe de la Santísima Virgen. Es probable que nos imaginemos que María vivió en una copiosa abundancia de calidez interior, que en su vida no hubo dificultades para el entendimiento y que las hubo pocas para el corazón. Tal concepción es la que encontramos en muchas obras de literatura mariana. Se supone que hay que imaginarse a la Virgen, por ejemplo, cuando huyó a Egipto, acompañada de angelitos dando volteretas. Uno tras otro se habrían sucedido los angelitos para reemplazar al burrito en que María y Jesús iban montados. Siempre pensamos, por lo tanto, que la vida de María no tuvo la sobriedad de nuestra vida habitual y cotidiana, y que ella no debió pasar por la oscuridad de la fe.

¡Oh, hubo tantas cosas incomprensibles en la vida de María, que también ella tuvo que practicar el heroísmo de la fe! Piensen en el Señor, cuando se escapó de su Madre. (Lc 2, 41-52). María no comprendió en absoluto cómo Jesús podía hacer semejante cosa. Sorprendida le dice: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. El Señor le dice: “Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron lo que él decía. María conservaba todas estas cosas en su corazón: ella repasaba una y otra vez el acontecimiento a fin de entender cómo Dios podía hacer algo semejante…

29 de noviembre

El tercer rasgo: el Niño en los brazos (véase Lc 2, 6s.22-27). ¿Qué nos dice esta imagen? es la que da a luz a Cristo, la que nos trae a Cristo y la Servidora de Cristo: tres características. Ella no realiza esta triple actividad en una u otra oportunidad, de manera ocasional a lo largo de su vida sino que se trata de su ministerio. También hoy ella es, y quiere que se la conozca y reconozca como tal, la que da a luz a Cristo. Así lo hemos vivido, por ejemplo, en Navidad. La que nos trae a Cristo: ¡cuán pronto se apresuró a ir a través de la montaña una vez que había pronunciado su fiat y que se había hecho realidad el gran misterio! Quería llevar a Cristo a su prima Isabel y a Zacarías. Servidora de Cristo; ella misma se caracterizó de esa manera. Su Ideal Personal rezaba: He aquí la esclava del Señor. ¿De qué manera sirvió al Señor?: Podemos pensar en los tres sabios de oriente, o en el primer milagro que obró Jesús a instancias suyas. Quería servirlo a él y a su misión. Y así se afirma explícitamente: “y sus discípulos creyeron en él” (Jn 2, 1). Servidora de Cristo.

Aun allí donde se la recibe a ella misma, nunca está separada de él, siempre lleva al Señor en su corazón, en sus brazos. Este es su ministerio, Servidora de Cristo. Ella gira en torno a Cristo. No puede hacer otra cosa. Todo su ser está ordenado hacia Cristo. Ésta es la imagen bíblica de María.

La espada en el corazón (véase Lc 2, 35.41-50; Jn 19, 25ss). ¿Qué dolor es el que se caracteriza aquí? Es el dolor esencialmente femenino, dolor del alma, o bien más exactamente, compasión del alma. ¿Y cómo se mide la compasión del alma? Con la medida del amor. (Milwaukee, enero 1965).

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


1er. domingo de Adviento

noviembre 29, 2009

  

1er domingo de Adviento

1er domingo de Adviento

       Encendemos, Señor, esta luz,
             como aquel que enciende su lámpara
            para salir en la noche,
             al encuentro del amigo que ya viene.
            En esta primera semana del Adviento
       queremos levantarnos para esperarte preparados,
            para recibirte con alegría.
 

         Muchas sombras nos envuelven.
        Muchos halagos nos adormecen.
         Queremos estar despiertos y vigilantes,
        porque tú nos traes la luz más clara,
        la paz más profunda,
      y la alegría más verdadera.
 

  ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús! 

  …En Adviento,  Dios «viene»: viene para estar con nosotros, en cada una de nuestras situaciones; viene para vivir entre nosotros, a vivir con nosotros y en nosotros; viene a llenar las distancias que nos dividen y separan; viene a reconciliarnos con Él y entre nosotros. Viene en la historia de la humanidad para tocar a la puerta de cada hombre y de cada mujer de buena voluntad, para ofrecer a los individuos, a las familias y a los pueblos el don de la fraternidad, de la concordia y de la paz. En  Cristo están invitados a permanecer en espera vigilante y activa, alimentada por la oración y por el compromiso concreto del amor. 

…El Adviento es por excelencia el tiempo de la esperanza, en el que los creyentes en  Cristo están invitados a permanecer en espera vigilante y activa, alimentada por la oración y por el compromiso concreto del amor. 

   ¡Que el acercarse de la Navidad de Cristo llene los corazones de todos los cristianos  de alegría, de serenidad y de paz!   Palabras del Santo Padre Benedicto XVI,   del domingo 3 de diciembre de 2006 antes del Angelus 

 Hoy, primer domingo  de Adviento, tiempo de espera y conversión encenderemos  el primer cirio virtual,  que representará  esta semana   la luz de nuestra alegría. 

 La alegría debe irradiarse en nuestro propio  rostro.  P. Kentenich 

Pidamosle a María,   Madre del Adviento, Virgen de la esperanza 

 
 que   nos enseñe   a esperar con renovada alegría y su misma fe.
 (Te invitamos a rezar  un Salve)
Recopilacion de varios textos

N a v i d a d 2009

noviembre 29, 2009

Saludo del Padre  Alberto Eronti  a los miembros del Círculo de Adoración.

“María, tus hijos somos

el canto de tu ternura,

espada de tus combates.

tesoro de tu conquista,

santuario de tu presencia,

Iglesia de Jesuristo.

 Siempre estoy en casa,

  porque siempre tú.

 siempre me acompañas” (*)

 El año 2009 se acerca a su fin, como es habitual en estas fechas les hago este saludo enmarcado entre las celebraciones de la Navidad y Reyes. Sin duda alguna, la “globalización” del mundo nos ha hecho vivir intensamente algunos sucesos: calentamiento global, crisis económica mundial, terrorismo, inseguridad, migración… A lo vivido planetariamente hemos de sumar nuestras propias vidas, con sus ilusiones y desilusiones, éxitos y fracasos, alegría y sufrimientos,… Es nuestra historia, es la historia de cada uno y al término de otro año que será “pasado”, celebraremos de nuevo el nacimiento del Hijo de Dios y el inicio de un nuevo año.

 ¡El nacimiento del Dios hecho hombre! ¡Dios naciendo! ¡Dios encerrado nueve meses en el vientre de La Mujer, María! ¡Dios aprendiendo a ser hombre: comer, sonreír, llorar, caminar…! Este hecho ocurrido hace ya más de 2000 años, sigue aconteciendo, sigue ocurriendo, ¡Dios no ha dejado de nacer! Es que Dios nace también en cada niño, sigue naciendo en cada joven, continúa  naciendo en cada hombre o mujer de “buena voluntad”. Por esto es que la fiesta tiene su particular y extraña fascinación: sentimos que no es ajena a nosotros, porque nosotros también hemos nacido, aprendido y proyectado como hombres e hijos de Dios.  El nacimiento de Jesús de Nazareth, acaecido en Belén de Judá es para cada uno y en cada uno de nosotros.  Ha venido a enseñarnos “el camino del hombre”.

 Se puede ser hombre y mujer de muchas maneras, pero sólo una es de plenitud.  Es a esta manera única a la que apunta la Navidad.  La celebración de la fiesta de la ternura, el amor y la paz, no es un hecho social, señala más allá, es un hecho profundamente humano y divino.  Contemplar al Niño con los ojos de María y José, significará contemplar lo mejor de nosotros mismos.  Es esa “mejor parte” de la que habla Jesús a Marta de Betania, señalando a la hermana menor sentada a los pies del Maestro.  Celebrar la Navidad cristianamente, es hacerlo en clave contemplativa, en clave de adoración y estupor de niños. Es como despertar energía, anhelos e ideales dormidos o atontados por el diario vivir.

La Navidad de Jesús,  el Hijo de Dios,  es pura energía vital, es alegría y paz, es promesa cumplida y esperanza cierta.

 En la Nochebuena del próximo 24 de diciembre, nos encontraremos -como cada año- junto al pesebre.  Querríamos tener los ojos fascinados de María y su corazón pleno de ternura, el sentir de José contemplativo y sólido cuidando el Tesoro de María. La sorpresa alegre de los pastores oyendo el canto de ángeles, y sin duda alguna pertenecer al grupo de los “hombres de buena voluntad”.

 El cambio de año va acompañado siempre de algunas palabras “clásicas”: felicidad, buenos augurios, salud, paz, ir a más y mejor.  Es que el cambio del almanaque pareciera ejercer un particular influjo psicológico y vital: ¡recomenzar!, ¡otra oportunidad!   Si es así, será bueno imaginar y reflexionar sobre los anhelos, necesidades, desafíos, que tenemos por delante. Cada recomenzar, cada cambio, encierra en sí una oportunidad y es bueno hacer lo posible para que, en lo que de nosotros depende, no se escurra como agua entre los dedos.  Para acometer esta realidad, será bueno recordar que no estamos solos.  No estamos solos porque muchos que queremos y nos quieren nos acompañan;  pero sobre todo no estamos solos porque Dios está con nosotros.  

Navidad es justamente esto: Dios con nosotros, Dios para nosotros, Dios en nosotros. Decir Dios con nosotros, es decir que lo mejor de cada uno pude crecer, desarrollarse, plenificarse.  Dios, dice el profeta, es “amigo del hombre”.  Es en amistad con él que estamos llamados a crecer, que no es otra cosa que dejar ir a más lo mejor de nosotros mismos.

 ¡Renacer!, es el mensaje de Navidad y es la apuesta para el nuevo año. ¡Amén!

 Un cordial saludo a todos. Que Dios les muestre su rostro y los bendiga desde Sion.            

 (*) Joaquín Alliende Luco


Mes de María

noviembre 28, 2009

 

28 de noviembre

El Magnificat en los labios (Lc 1, 39-56). Es una confesión, una confesión jubilosa de los caminos por los cuales conduce la eterna sabiduría de Dios: tiene en sus manos las riendas del acontecer universal y está siempre detrás de todo lo que sucede. El espíritu de la fe mira más profundamente; detrás de todo ve el poder, la sabiduría y el amor de la conducción del amor eterno.

El Magnificat evoca las grandes leyes del gobierno del mundo. ¿Cuál es su ley de gobierno? María estudia esa ley en su propia vida y la aplica a todo el acontecer del mundo, como también a su propio pueblo. “Ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre. Ha puesto los ojos en la humildad de su esclava”. Ésta es la gran ley del gobierno del mundo, una ley que ella aplica, después, a la totalidad del acontecer universal: “Exaltó a los humildes; despidió a los ricos sin nada; derribó a los potentados de sus tronos”. ¡Peculiar ley del gobierno del mundo! Y, más tarde, subraya cómo la sabiduría de Dios ha aplicado esta ley en su propio pueblo. Podríamos reducir el contenido del Magnificat a la simple ley, a la simple expresión que dice: tú eres el que siempre hace las mayores obras sólo a través de los más pequeños… Nos devela el poder y la potestad de conducción, la ley de conducción, de la Sabiduría eterna, trátese del acontecer universal, de la pequeña vida personal o también de la historia de comunidades. (Milwaukee, Enero 65)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Mes de María

noviembre 28, 2009

27 de noviembre

María está ante nosotros con el Ave en el oído, el Magnificat en los labios, el Niño en los brazos, las lenguas de fuego sobre la cabeza, la espada en el corazón. ¿Percibimos cuán maravillosamente bella es la presentación de esa figura? Lenguas de fuego sobre la cabeza. Pero más aún: el dragón bajo los pies y envuelta en luz. ¿No es acaso una figura de maravillosa belleza? En su tiempo, Salomón, rey de los judíos, vio en sueños una imagen, una figura. Esta es la figura que más tarde pinta la Sagrada Escritura: “¿Quién es ésta que surge?” (Ct 6, 10) ¿Quién es? Es ella, tal como el Espíritu Santo la ha dibujado y caracterizado. El Ave en el oído (Lc 1, 26-38). ¿Quién es el que envía el saludo a María? El Dios eterno. Los teólogos han subrayado el hecho de que el ángel no llega con un mandamiento, sino con un pedido: “¿Quieres? ¿Estás dispuesta?”. La Virgen aparece aquí como representante del género humano. En ella es la humanidad quien ha de pronunciar un sí libre a la encarnación de la Palabra eterna. No asiente de inmediato, sino que primero, reflexiona. ¿Qué hizo, entonces? Lo mismo que debemos hacer siempre nosotros cuando preguntamos, de algún modo, si Dios manifiesta un deseo, y cómo, cuándo y dónde lo hace. En primer lugar, reflexionó sobre todo lo que le decía el ángel. Pero al no comprenderlo por sí misma, pregunta al ángel: ¿Cómo ha de suceder esto? Y recibe una respuesta a la pregunta del cómo, si bien una respuesta peculiar: “Para Dios nada es imposible”. Entonces, a la mención de la omnipotencia de Dios, su espíritu queda contento y pronuncia su sí sincero, de corazón. (Milwaukee, enero 65)

Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Mes de María

noviembre 26, 2009

26 de noviembre

Tu sola interemisti omnes haereses,21 tú sola, María, has vencido todas las herejías en el orbe. María lo hizo por su intercesión y por su ser, por su personalidad. Las herejías de antaño se referían a cuestiones religiosas, trátese del Dios Trino, de Cristo, la Iglesia o la redención. La historia del dogma demuestra cómo la Virgen contribuyó, de esta doble forma, por su ser y su personalidad, de manera única y original, a la superación de estas herejías: Tu sola interemisti omnes haereses in mundo.

Actualmente el mundo se enfrenta con otras herejías de dimensiones gigantescas y de características que nosotros apenas conocemos o que tal vez en algo presentimos. Nos referimos a las herejías antropológicas. En ellas, Dios ya no constituye el centro, al menos no en forma directa o inmediata. Intencionalmente digo ‘en forma directa e inmediata’, y no ‘en forma mediata e indirecta’, porque Dios y lo divino constituyen la protección más perfecta de lo humano. Cuanto más se esfuerzan por expulsar lo divino del mundo, tanto menos asegurada estará la naturaleza humana. Sin embargo, visto desde el punto de vista formal e inmediato, nos enfrentamos con herejías de gigantescas proporciones, cuyo objeto inmediato es la naturaleza humana. Se trata de herejías antropológicas. ¿Quién vendrá a socorrernos? (Sch. mayo 1932)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”


Mes de María

noviembre 25, 2009

25 de noviembre

María es la gran señal apocalíptica por antonomasia. En el trasfondo, ella es la potencia que, en unión con Cristo, es atacada por la potencia diabólica. Y ella es la que, como la gran Señal, llama poderosamente la atención sobre sí misma y va en busca de instrumentos. No; no se trata aquí de cosas secundarias, marginales. Lo mariano no es el centro, pero forma parte del centro; no está al margen, a no ser que utilicemos la imagen del círculo: en tal caso, la línea del círculo pertenece al círculo en igual medida que el centro. En estos días queremos desechar también toda reserva; queremos trazar con inexorable claridad lo que la imagen de María tiene que decir al tiempo actual.

Luchamos para llevar la Iglesia a la otra ribera. Y ahora se plantea la pregunta: ¿cuáles son aquellas cosas esenciales que, en cualquier caso, deben rescatarse, que para el tiempo venidero deben acentuarse con mayor fuerza aún que hasta el presente? Entre estas cosas esenciales está la imagen de María. La santísima Virgen se yergue hoy, en el ámbito de la Iglesia católica, como signo de contradicción. Este signo despierta o bien una respuesta afirmativa, o bien una negativa. Ante él se dividen los espíritus. La figura de María es, por consiguiente, el signo en el que se dividen los espíritus. Queremos suplicar humildemente: hazme digno de alabarte, de ensalzarte; hazme digno de llevarte al mundo. (Schoenstatt, 1950)

 24 de noviembre

La historia de salvación comenzó con el nacimiento de Cristo y con el sí de María. Si el mundo actual quiere encontrar de nuevo el camino hacia Cristo, María debe dar nuevamente a luz a Cristo. También aquí presupongo que ustedes aceptan esto en su interior. Pero, cuando reflexionen o hablen al respecto, deben fundamentar todo y estudiarlo nuevamente, pues, de lo contrario, nunca entenderán toda la profundidad de Schoenstatt con su alianza de amor. ¡La santísima Virgen quiere crear desde aquí un mundo totalmente nuevo: Cristo debe nacer de nuevo! Pienso que en esto también a ustedes les sucederá como a alguien que me hacía hoy el siguiente comentario: cuanto más se profundiza en el estudio del Hacia el Padre, tanto más variadas son las respuestas que allí se encuentran. A menudo se trata sólo de un par de palabras que se nos abren como visiones a la distancia. Sólo se necesita tiempo para captarlas.

Gracias por todos tus regalos, por la abundancia que hemos recibido; gracias porque elegiste a Schoenstatt y porque allí Cristo nace de nuevo.

¿Comprenden lo que significan? No se trata solamente de que Cristo nace de nuevo como en todas partes. ¡No, no! Deben verlo con toda su fuerza, en esta gran perspectiva: Cristo debe nacer nuevamente. Por esta razón es tan importante que mantengamos con firmeza lo que hemos querido desde el comienzo. ¿De qué se trata? Del amor a María. Pero María no solamente como camino hacia la intimidad con Dios Padre, sino también como camino hacia el nacimiento de Cristo para el tiempo actual, para la nueva época. (Milwaukee, Estados Unidos, 31 de mayo de 1963)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”