Mes de María

Mes de Maria

12 de noviembre

“Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor” (Os 11, 4). Según nos dice la Sagrada Escritura, se trata de un triple lazo, sólido e indestructible. La Santísima Virgen nos ha regalado sus lazos de amor y nos los quiere regalar en los próximos días: sus ojos de Madre, sus manos de Madre y su corazón de Madre.

Los atraje con lazos de amor, con lazos triples. En forma indestructible debe quedar vinculada la Familia a la que es bendita entre las mujeres, a la gran Colaboradora de la Trinidad en la obra de la salvación.

Los ojos de Madre han estado hasta ahora siempre dirigidos hacia nosotros. ¿Habremos dado ya las debidas gracias por ello? Quien se haya internado en el libro del Apocalipsis, ese gran libro de consolaciones para tiempos convulsionados, y se haya enamorado de él, se detiene con particular gozo en las primeras siete cartas pastorales (Ap 1, 4-3, 22), en las palabras que allí se reiteran una y otra vez: “Conozco…, conozco…” (Ap 2, 2. 9. 13. 19).

¿Qué quieren expresar estas palabras? Los que se encuentran en la dura lucha, en cargos solitarios, que muchas veces se saben y sienten solos, deben tener conciencia de que hay alguien que nos conoce. Hay alguien cuyos ojos están siempre dirigidos amorosamente hacia nosotros. ¿Quién no percibe que, en tiempos semejantes, la soledad es el mayor y más difícil de los sufrimientos? Soledad que arranca a los hombres del entramado social en el que Dios los ha creado. Soledad que abate al hombre, de modo que, como una cerilla arrojada a la calle, puede ser pisoteado por cualquiera.

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina. 

“Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”

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