Mes de María

Mes de Maria

13 de noviembre

“Conozco…”, sé que sabemos uno del otro. Todos nosotros tenemos los mismos pensamientos, vivimos para la misma misión, nos hemos regalado mutuamente un lugar en el corazón.

¡Cómo nos saca esto de la soledad! Pero ¿quién dice “conozco”? Es el Dios viviente, que pasa en medio de nuestras filas, tal como lo hiciera en su tiempo. Los candelabros representan simbólicamente las primeras comunidades, y él pasa en medio de ellos. Nosotros somos esos candelabros. “Puedo cambiar de lugar tu candelero, y lo haré, si no renuevas constantemente tu lazo de amor conmigo” (véase Ap 2, 5). Dios no ha cortado el lazo. Hemos seguido siendo su ocupación predilecta y la ocupación predilecta de María. Ella nos ha regalado sus ojos maternales y esos ojos han puesto siempre su mirada atenta sobre nosotros. San Bernardo nos dice, explicándonos el sentido profundo de ese estar en vela: María nos ha tomado a su cuidado en lugar de su Hijo unigénito. Todo lo que ella supo regalar a su Hijo en la tierra nos lo regala ahora a nosotros: nos lo da todo. Hay innumerables personas que no pueden soportar la mirada atenta de la Madre Admirable. Pero ella abraza con amor cálido a todos los que se abandonan a ella con una entrega especial, como lo hemos hecho nosotros desde el comienzo.

Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”

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