Mes de María

Mes de Maria

16 de noviembre

Cuando san Francisco Javier, hacia el final de su vida, echó una fugaz mirada retrospectiva hacia la misma, confesó con gratitud: debo a la Santísima Virgen la admirable conducción de Dios y sus admirables disposiciones en mi vida.

En cierto lugar se celebraba una gran fiesta. Un sacerdote miraba retrospectivamente sus 25, sus 50 años de fecunda actividad. Los que pronunciaban los discursos sabían encomiar toda la obra que había realizado en su vida. El sacerdote escuchaba todo. Al final, se puso de pie para el discurso de agradecimiento y, peculiarmente, relata aún mucho más acerca de todas las grandes obras que tuvo oportunidad de realizar. Por último, exclama: todo esto y muchas cosas más que se hicieron realidad en mi vida las debo a la Santísima Virgen.

Pienso que es ésta, en realidad, la actitud que espera y exige de nosotros la fiesta del día de hoy. (Schoenstatt, octubre 1947)

(Nota del traductor: ese sacerdote era el mismo P. Kentenich, en julio 1935)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”

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