Mes de María

23 de noviembre

Todo en el orden salvífico gira en torno al Primogénito de toda la creación, pero, en cierto sentido y hasta cierto punto, también en torno a su bendita Madre y Esposa. Él se la ha elegido, según hemos destacado, como su Compañera y Colaboradora permanente por oficio, en toda la obra de salvación. Por esa razón se la denomina también “remolino de Cristo”. Esto quiere decir que, quien se ha entregado a María, se ve arrastrado por ella hacia Cristo casi como por una peculiar necesidad, semejante a lo que sucede con un remolino, para ser conducido por él al Padre. Por eso, la piedad medieval oraba de la siguiente manera: “¡Tú eres pura e íntegra, la sagrada custodia que ha llevado a Cristo, el Señor!”

Ya desde muy temprano, nosotros, los schoenstattianos, nos hemos propuesto como Familia, como dice la Segunda Acta de Fundación, el ideal de garantizar que “tengamos el honor de contribuir al surgimiento de una época en que la Iglesia pueda cantar con razón: “Tú has vencido también las herejías antropológicas de la Edad Moderna y has suscitado un nuevo ordenamiento de la sociedad cristiana.” Desde 1914 nos hemos comprometido crecientemente, por medio de nuestra alianza de amor con la MTA según la consigna: ¡Con María, alegres por la esperanza y seguros de la victoria, hacia los tiempos más nuevos! (Schoenstatt, agosto 1968)

    22 de noviembre

Los tiempos finales del mundo tienden, en mayor o menor grado, hacia lo mariano y hacia lo demoníaco. De todos modos, no es posible explicarlos en forma meramente natural. Así, los poderes divinos y los demoníacos eligieron la tierra como su campo de batalla y luchan, con sus instrumentos, por el dominio del mundo. Según puede verse, hoy acontece esto mismo de manera extraordinaria. Así podemos concebir, a la luz de la fe, la actual situación histórica.

Con lo dicho se ha insinuado la misión de María en las luchas espirituales de la actualidad. Como instrumento preferido en manos del Dios vivo, como aquella que por oficio es la Compañera y Colaboradora permanente de Cristo en toda la obra de la redención, ella tiene la tarea de aplastar, en unión a Cristo, la cabeza del Demonio, de tal manera que, al final, el mundo vuelva a ser propiedad de Dios y le tribute la honra que le corresponde. (…)

El sentido de la historia universal es doble: tiene un lado divino y un lado humano. El lado divino expresa que el sentido de la historia consiste en la búsqueda victoriosa de los elegidos por Cristo y María, en el Espíritu Santo, para regresar al Padre. El lado humano expresa la lucha por el regreso de los elegidos en Cristo y María, en el Espíritu Santo, hacia el Padre. Según ello, búsqueda y regreso al Padre se condicionan recíprocamente. Sin embargo, tanto en un caso como en el otro, Jesucristo está en el centro, pero nunca separado de su bendita Madre. (Schoenstatt, agosto 1968)

 Nota: Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

 “Con Maria Reina, construyamos una Patria para todos”

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: