Celebración de la Inmaculada Concepción

Su Santidad Benedicto XVI

El Santo Padre pronunció estas palabras con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción de María, hoy  en la Plaza de San Pedro:

“Cada vez que experimentamos nuestra fragilidad y la sugestión del mal, podemos dirigirnos a Ella, la Virgen, y nuestro corazón recibe luz y confort”…

Añadió que “también en las pruebas de la vida, en las tempestades que hacen vacilar la fe y la esperanza, pensemos que somos hijos suyos y que las raíces de nuestra existencia se sumergen en la infinita gracia de Dios”.

“La misma Iglesia, a pesar de estar expuesta a las influencias negativas del mundo, encuentra siempre en Ella la estrella para orientarse y seguir el camino marcado por Cristo. María es, de hecho, la madre de la Iglesia, como han proclamado solemnemente el papa Pablo VI y el Concilio Vaticano II”.

El Pontífice instó a los fieles presentes, “a que confiaran a la Virgen Inmaculada sus personas, sus familias, sus comunidades, toda la Iglesia y el mundo entero”.

“La Purísima, como es denominada la Virgen en la liturgia de este día, fue preservada de toda mancha de pecado para ser digna morada del Cordero Inocente, abogada de gracia y ejemplo de santidad”, comentó el Papa y agrego:

 “Que el Señor nos conceda el don, por intercesión de la ‘llena de gracia’, de purificarnos interiormente en este tiempo de adviento, para acoger con prontitud la venida de Cristo a nuestras vidas”.

 

 

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