¡NAVIDAD ES NOVEDAD!

 Queridos amigos:

                             Esta vez también es novedad, ya que cada nacimiento es vida nueva y la evocación del nacimiento de Jesús no solo es mirar atrás sino es mirar el hoy y el mañana, pues los misterios cristianos actualizan la realidad de Cristo vivo hoy en medio nuestro.

                              Creo que esta Navidad 2009 tiene algunas novedades que quiero compartir con cada uno de los que reciban este saludo.

+Ante todo en este Año Sacerdotal la novedad es que Jesús manifiesta su cercanía de Buen Pastor en la persona y el ministerio de sus sacerdotes pastorees en modo real, concreto y a la vez diversificado según la personalidad de cada  uno.

 Este regalo que Él dejó al mundo en la Ultima Cena y al servicio de la Eucaristía, la Palabra y los Sacramentos merece que lo agradezcamos y valoremos.

 Personalmente doy gracias por mi vocación sacerdotal, como don inmerecido y a la vez felizmente vivido desde mi ordenación hace más de 38 años.

Así como les pido que recen por mí y por cada sacerdote, por los seminaristas y las vocaciones para que seamos santos como el Señor lo pide y el mundo lo necesita.

 + También es novedad que haya una fuerte conciencia misionera en toda la Iglesia y que cada uno según la propia vocación sea un auténtico misionero en el mundo sembrando amor, paz y alegría, que son signos del Reino de Dios que hoy se nos pide testimoniar sin miedos.

Amor efectivo hecho servicio a las personas y compartiendo el Evangelio que es Verdad y Vida y que incluye siempre la misericordia y el perdón.

Paz que es a la vez un don y una tarea, para vivir en el corazón y compartir en el hogar, el ambiente y la sociedad, pasando del egoísmo a la solidaridad por el bien común.

Alegría que es un distintivo de quien se sabe amado por Dios, y que es una característica de quien ama a María que evangeliza cantando el Magnificat.

 + Novedad son los carismas tan ricos y variados que suscita el Espíritu Santo en la historia.

Para mí el haber conocido y vivido desde hace 50 años el carisma de Schoenstatt en las huellas de un hombre santo, el P. José Kentenich, me cambió la vida y dio una forma nueva a mi vivencia de la fe que recibí desde niño en mi familia.

 La vivencia de la Alianza con María vinculada a un Santuario y siguiendo los signos de la Providencia en la santificación cotidiana le imprimieron un sello indeleble a mi vida sacerdotal y a mi servicio a la Iglesia.

Hoy ese servicio lo realizó en Roma y en Argentina, y me siento feliz de poderlo brindar así.

 En esta Navidad los recuerdo y bendigo, ofrezco por Uds. la Misa y mis oraciones y los saludo con afecto deseando que este saludo lo sientan como un abrazo personal a cada uno

 Padre Guillermo Mario Cassone

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