Villa Ballester un lugar elegido por la Sma. Virgen María

P. Kentenich y miembros de  la Comunidad alemana (1947)

P. Kentenich y miembros de la Comunidad alemana (1947)

“Para que el mundo por Ti renovado,  glorifique a tu Hijo Jesús”

 

 

“He venido a traer fuego a la tierra  ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!” (LC.12, 49)

 Estas palabras nos apremian, como discípulos-misioneros, a un ardor siempre renovado por la Misión.

El fuego del que habla Jesús es el amor. Fuego que a Él lo había consumido entregando su vida en la cruz. Desde allí mira al discípulo amado, al joven Juan, el único fiel a sus pies clavados y  le pasa la antorcha encendida en ese gran  amor, diciéndole: “He aquí a tu Madre…”.  Ella es  el fuego, el fuego del  Fuego de Cristo.

María, el remolino de Jesús, está llamada a llevar a los hombres desde su corazón a Cristo en el Espíritu Santo al Corazón del Padre Dios.

 “He venido a tirar del carro de triunfo de la Madre de Dios”

 Estas son las palabras de nuestro Padre y  Fundador, el P. José Kentenich  pronunciadas al arribar a nuestras tierras, hace concretamente 63 años.   Estas,  nos impulsan como  las palabras de Jesús que encabezan este artículo, “… fuego del fuego de Cristo…, que llameante esparce centellas luminosas, hasta que el mundo como un mar de llamas se encienda para la gloria  de la Santísima Trinidad”. J.K.

El Padre Kentenich llega a  Villa Ballester  el 29 de Mayo de 1947,  a  encender  en las almas el fuego  del amor a María. ¿Y con quiénes se encuentra en primer lugar?

Con las primeras hermanas de María (Instituto secular fundado por él mismo) que habían arribado a la Argentina en 1935 desde Alemania, llamadas e invitadas  por los Padres Pallottinos, especialmente por el Padre Weber. Este último  estaba encargado  de  atender la pastoral  de un grupo de alemanes que habían emigrado a estas tierras, previo a las dos grandes guerras mundiales, en 1913 y 1933. Se establecen aquí atraídos por el clima y las facilidades que les ofrecían otorgándoles terrenos y precarias viviendas los hermanos catalanes Ballester Flotat.

Las hermanas de María fueron convocadas especialmente  para  llevar adelante la atención espiritual de esta comunidad de habla alemana.

Fueron albergadas en la casa de la Familia Eckstein,  quienes  donaron la propiedad a la colectividad alemana; el lugar actualmente se  llama Marienheim y significa Hogar de María.

Al llegar al “Marienheim”,  el Padre Kentenich se dirigió en primer lugar a la capilla. Tras orar unos minutos en silencio, se volvió hacia las Hermanas y les  dijo algunas palabras que mueven montañas:

 “La Madre de Dios quiere renovar el mundo por intermedio nuestro.

 Ella quiere crear un movimiento de Renovación.  ¡Desde aquí! 

Y no quiere hacerlo  sola, sino  a través  de instrumentos.

Esa  es nuestra tarea: ser instrumento.

 ¡¡¡Ella se ha glorificado Aquí!!! ¡¡¡Ella ya se ha establecido Aquí!!!

De ese lugar físico donde el Padre Kentenich se alojó, sólo queda el antiguo patio, por el cual paseó muchas veces rezando el Rosario.

La casa era modesta. Antes de ingresar al salón central, había dos sencillas habitaciones, una a la derecha y la otra a la izquierda, eran pequeñas y muy húmedas.  El Padre ocupó la pieza de la derecha, que tenía un lavabo dentro de un placard de madera. Al no disponer de baño privado, utilizaba uno común de chapas ubicado  en el patio, no había tampoco agua corriente.

Testigo de su presencia en nuestra ciudad, es la calle Pueyrredón, camino de ocho cuadras   que hacía con frecuencia a pie,  para ir a tomar el tren.

Mientras el Padre estuvo en Villa Ballester, permaneció  en la casa, atendiendo a la gente que quería conversar  con él. Su catequesis era continua, e iba dirigida en primer lugar a las Hermanas de María, ya sea en  la meditación matutina, en diálogos personales, o en las conversaciones en la mesa.

Una de las preocupaciones del Fundador era infundir en ellas la convicción de que Schoenstatt, como hecho de gracias, era una realidad no sólo  en Alemania, sino también aquí  en Argentina, donde ellas estaban.

De ahí su insistencia en el “AQUÍ”.

 Como profeta deja tres imperativos para el futuro Santuario de gracias y el floreciente Movimiento de peregrinos:

 * “La Santísima Virgen quiere glorificarse y establecerse todavía más AQUÍ. Más aún, quiere renovar  Buenos Aires…  No sólo desde Schoenstatt, Alemania, debe ser renovado el mundo, sino también DESDE AQUÍ.”

 * “La Madre de Dios se quiere establecer aún más aquí para transformar este lugar  y a cada uno de nosotros en María. ¡Hágase María!

 

* “Aquí quiere desplegar de manera visible su actividad y llevar a las personas hacia arriba, transformarlas. Ella obrará a través de nosotros.”

El Movimiento asume, con las hermanas, no sólo la Misión dada por el Padre, “Desde Aquí”,   sino que junto a ellas quiere regalar al mundo, a nuestra Patria y a cada familia que recibe la Virgen Peregrina,  el ser  imagen y Modelo de la Sagrada Familia de Nazaret.

 * Desde Aquí se  apoyó y  participó en la búsqueda del terreno y construcción de varios santuarios, especialmente el  Santuario Nacional de Florencio Varela. (1952)

* Desde Aquí  El Padre Kentenich escribió  parte de la Carta del 31 de Mayo, carta decisiva para el futuro del Movimiento de Schoenstatt, que luego fue ofrecida en el altar del Santuario de Bellavista (Chile)

 * Desde Aquí  surgió  la corriente de los  santuarios del hogar inspirada en los rincones marianos que las familias  de la comunidad tenían en sus casas.

La Familia  de Villa Ballester comienza la búsqueda   de su propio terruño y  encuentra  una sede de manera muy providente en 1973. Son tiempos de entrega y fidelidad.

Conscientes de su riqueza histórica busca su misión diocesana con gran compromiso.

 El 18 de septiembre de 1975 es proclamada: “Desde aquí, en fidelidad crucificada  forjemos el Nazaret del  Padre”

Finalmente el 20 de septiembre de 1980, la Familia ballesterense ve cumplido el sueño de tener su Santuario.

Este   lleva como Misión e Ideal en sus muros  la de ser y forjar Nazaret. Si bien ni siquiera es uno de los primeros de nuestra Patria, al ser el que recoge las palabras proféticas del Padre,  pienso que de alguna forma, supo ser el testigo silencioso y el que tuvo el privilegio de acoger en su tierra, la primera casa central,  durante muchos años, de las Hermanas de María.

 María quiere llenarnos y atraernos hacia Ella, para ser niños ante el Padre,  para que DESDE AQUÍ,  desde el Santuario, pueda renovarnos y renovar al mundo.

 Su Hna. María Ester

Bibliografía:v      Platicas del Padre Kentenich en Villa Ballester, Argentina

v      “Huellas de un Padre” del Padre Esteban Uriburu

v      “Historia de los alemanes en la Argentina” de Martín Lange

v  Consultas: Dr. José Angió, Dr. En historia y Miembro de la Acad. Nacional de   Historia

 

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