4to. domingo de Adviento

diciembre 22, 2009

Cuarto domingo de Adviento

Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

En este cuarto domingo de Adviento la caridad, se nos presenta como un excelente medio de espera y conversión; ya que sólo a través de nuestra comunión de amor con el Señor, estaremos en condiciones de amar realmente a nuestro prójimo.  La caridad debe llevarnos durante este tiempo a colaborar en forma  concreta con los más pobres y necesitados,  tratando de aliviar sus problemas y necesidades.

“En esta última etapa del Adviento meditamos sobre la fe con la que María se preparó para acoger, creyendo firmemente, a Aquel que debía nacer de Ella; el Santo, el Hijo de Dios.  Que estos sentimientos de fe sean los que guíen también la preparación del Belén en todas vuestras casas”…  Meditación  del Siervo de Dios Juan Pablo II antes del rezo del Ángelus  el 18 de diciembre de 1988 

 Hoy, cuarto  domingo  de Adviento, tiempo de preparación,  espera  y oración  encenderemos  el cuarto  cirio virtual, que representará  esta  semana: la luz de nuestra entrega total a la voluntad de Dios ”. 

 “En el pobre y pequeño establo de Belén,  das a luz para todos  nosotros al Señor del mundo. Tal como muestras al Niño a los pastores y reyes y te inclinas  ante Él adorándolo y sirviéndolo así queremos con amor  ser siempre sus instrumentos  y llevarlo a la profundidad del corazón humano”   P. Kentenich

 Dios se ha hecho como nosotros

de modo admirable ha asumido

un cuerpo en el vientre de María.

Ella es el templo en quien

Cristo se ha hecho sacerdote

a favor de los hombres.

María nos ha dado al Emmanuel:

Dios-con-nosotros.

 Pidámosle a María, Madre del Adviento, Virgen de la esperanza  que nos regale la gracia  de  estar  siempre  dispuestos al querer del Padre Dios en todas las circunstancias de nuestra vida.   (Te invitamos a rezar un Salve)

Anuncios

3er. domingo de Adviento

diciembre 16, 2009

Tercer domingo de Adviento

  Dios nos envía un Salvador, su propio Hijo. ¿Pero estamos realmente preparados para acogerlo y recibirlo en toda su dimensión? Pongamos todo de nuestra parte, por asumir, sin contemplaciones, durante este tiempo de espera todos los sufrimientos, problemas y dolores que encontramos en nuestro camino de santidad buscando ponernos en forma concreta, en la Cruz del Señor, viviendo estas dificultades en sentido oblativo, de sacrificio y entrega amorosa mediante la penitencia, medio necesario de preparación y espera hacia un encuentro definitivo con el Señor Jesús. 

“…Una característica inconfundible de la alegría cristiana es que puede convivir con el sufrimiento, porque está totalmente basada en el amor. En efecto, el Señor, que “está cerca” de nosotros hasta el punto de hacerse hombre, viene a infundirnos su alegría, la alegría de amar. Sólo así se comprende la serena alegría de los mártires incluso en medio de las pruebas, o la sonrisa de los santos de la caridad en presencia de quienes sufren: una sonrisa que no ofende, sino que consuela…”         (Juan Pablo II. Meditación antes del rezo del Ángelus del Domingo 14 de diciembre de 2003).    

 Hoy, tercer domingo de Adviento, tiempo de preparación, espera y oración encenderemos el tercer cirio virtual, que representará esta semana: “la luz que alumbrará nuestro camino hacia el encuentro con el niño”.    

       Lleve Usted, su cruz tranquilo, humilde, valiente. ¡Así ayuda Ud. a salvar el mundo! P. Kentenich    

           Ofrezcámosle al Señor nuestros sacrificios y dificultades, buscando ponernos en forma concreta, en su Cruz.    

 Pidámosle a María, Madre del Adviento, Virgen de la esperanza que nos enseñe a decir Si a los deseos y al querer el eterno Padre Dios en todas las circunstancias de nuestra vida…    (Te invitamos a rezar un Salve)


2do. Domingo de Adviento

diciembre 5, 2009
2do. domingo de Adviento

Encendemos, Señor, esta luz,
como aquel que enciende su lámpara
para salir en la noche,
al encuentro del amigo que ya viene.
En esta segunda semana del Adviento queremos
 buscarte, encontrarte  
y esperarte  meditando tu palabra. 

  Muchas sombras nos envuelven.
Muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes,
porque tú nos traes la luz más clara,
la paz más profunda,
y la alegría más verdadera.
 

 ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús! 

 El Adviento es tiempo de acercamiento sincero al Señor, quien está por venir y que a la vez ya está entre nosotros. Pero no podemos acercarnos a Él sino lo buscamos, sino estamos en constante tensión por ponernos en su presencia. 

La oración, personal y comunitaria, constituye un medio eficaz de búsqueda hacia un encuentro real con el Señor Jesús; mediante la escucha atenta, la meditación y la interiorización de su Palabra, lo que debe constituirse en una exigencia y necesidad en este tiempo de espera.                                

Todos tenemos experiencia, en la existencia cotidiana, de tener poco tiempo para el Señor y poco tiempo también para nosotros, explico su Santidad Benedicto XVI.    El Adviento “es una invitación a comprender que cada acontecimiento de la jornada es un gesto  que Dios nos dirige,  signo de la atención que tiene por cada uno  de  nosotros”.                                                           

Palabras del Santo Padre Benedicto XVI, en visperas del 1er domingo de Adviento 2009

Hoy, segundo domingo  de Adviento, tiempo de búsqueda  y oración encenderemos  el segundo cirio virtual, que representará  esta semana:   la luz de nuestra plegaria sencilla y sincera.”  

Incúlcame más y más  el espíritu de oración, alza continuamente mi corazón hacia las estrellas  del cielo, haz que en todo momento  mire el sol de Cristo y que en El confíe en cada circunstancia de la vida.  P. Kentenich 

  Ofrezcámosle  nuestra oración al Señor.   Miremos el mundo, nuestra patria,  nuestro barrio, nuestra familia con amor y comprensión.  Llevémosle al Señor esta mirada  y roguémosle con nuestra oración que Él mire  con su bondad a la humanidad. 

Pidámosle a María, Madre del Adviento, Virgen de la esperanza  que  nos enseñe a esperar con su misma  actitud orante. (Te invitamos a rezar un Salve) 

Recopilacion de textos varios 


1er. domingo de Adviento

noviembre 29, 2009

  

1er domingo de Adviento

1er domingo de Adviento

       Encendemos, Señor, esta luz,
             como aquel que enciende su lámpara
            para salir en la noche,
             al encuentro del amigo que ya viene.
            En esta primera semana del Adviento
       queremos levantarnos para esperarte preparados,
            para recibirte con alegría.
 

         Muchas sombras nos envuelven.
        Muchos halagos nos adormecen.
         Queremos estar despiertos y vigilantes,
        porque tú nos traes la luz más clara,
        la paz más profunda,
      y la alegría más verdadera.
 

  ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús! 

  …En Adviento,  Dios «viene»: viene para estar con nosotros, en cada una de nuestras situaciones; viene para vivir entre nosotros, a vivir con nosotros y en nosotros; viene a llenar las distancias que nos dividen y separan; viene a reconciliarnos con Él y entre nosotros. Viene en la historia de la humanidad para tocar a la puerta de cada hombre y de cada mujer de buena voluntad, para ofrecer a los individuos, a las familias y a los pueblos el don de la fraternidad, de la concordia y de la paz. En  Cristo están invitados a permanecer en espera vigilante y activa, alimentada por la oración y por el compromiso concreto del amor. 

…El Adviento es por excelencia el tiempo de la esperanza, en el que los creyentes en  Cristo están invitados a permanecer en espera vigilante y activa, alimentada por la oración y por el compromiso concreto del amor. 

   ¡Que el acercarse de la Navidad de Cristo llene los corazones de todos los cristianos  de alegría, de serenidad y de paz!   Palabras del Santo Padre Benedicto XVI,   del domingo 3 de diciembre de 2006 antes del Angelus 

 Hoy, primer domingo  de Adviento, tiempo de espera y conversión encenderemos  el primer cirio virtual,  que representará  esta semana   la luz de nuestra alegría. 

 La alegría debe irradiarse en nuestro propio  rostro.  P. Kentenich 

Pidamosle a María,   Madre del Adviento, Virgen de la esperanza 

 
 que   nos enseñe   a esperar con renovada alegría y su misma fe.
 (Te invitamos a rezar  un Salve)
Recopilacion de varios textos