Centenario Ordenación Sacerdotal

julio 2, 2010

Anuncios

El Padre José Kentenich (Un personaje inolvidable)

mayo 22, 2010

Autor:     Prof. Alfredo Eduardo Villafañe  miembro de la  Obra Familiar de Schönstatt

 La expresión “personaje” podría resultar para algunos no muy apropiada, tratándose de un ser carismático, que amó a la Iglesia y que fundó un movimiento que se extendió por todo el mundo. Quienes de alguna manera  estamos vinculados  a ese movimiento y que hemos estudiado la vida de este santo (aunque está en proceso su beatificación) por una extensa bibliografía – aún sin haberlo conocido personalmente -, nos inculcó siempre el sagrado impulso apostólico que lo caracterizaba.

Fundador del movimiento de Schoenstatt, desde pequeño fue consagrado por su madre a la Virgen María. Fue un apasionado en el fervor a María desde entonces y desde la pequeña capilla donde dio comienzo su labor espiritual, hasta los actuales santuarios, réplica de aquella capilla que asomaba en los montes de Schoenstatt.

Formaliza allí con un conjunto de jóvenes una Alianza con  la Virgen que constituye una de las bases fundamentales del movimiento que después se crea. “Bajo la protección de María queremos aprender a educarnos a nosotros mismos, para llegar a ser personalidades recias, libres…”

Pero más que sus inicios y la dimensión que llega a tener el movimiento en países, consideraremos  el impulso vital que demostró siempre por el amor a la Iglesia y que demostró al defenderla en muchas ocasiones aún a costa de propios sacrificios. El padre José Kentenich era un visionario, un profeta, vivía el presente y se adelantaba a los tiempos. Siempre existió en él una fuerte tendencia hacia Dios, hacia lo absoluto, hacia lo eterno. Ya siendo joven sacerdote se percibía en su persona uno de los rasgos que marcarían toda su vida sacerdotal: “ser un reflejo del amor misericordioso de Dios Padre”.

Hombre de principios, buscaba en todas las cosas el plan de Dios. Su aguda sensibilidad sobrenatural le hacía detectar en los acontecimientos y circunstancias ordinarias de la vida la manifestación de la voluntad divina, a la cual, una vez descubierta, se entregaba totalmente: “con todo lo que soy y lo que tengo: con mi saber e ignorancia, con mi poder y con mi impotencia, pero, por  sobre todo, les pertenece mi corazón”.

Desde aquellos lejanos días de la Primera Guerra Mundial hasta el día de su muerte – es decir, a lo largo de más de cincuenta años –el padre Kentenich irá construyendo, paso a paso, una obra trascendente. Cuando las cosas no fueran suficientemente claras, aguardaba hasta que un signo le manifestara más nítidamente la voluntad de Dios. “En lo que emprendía no me preocupaba del éxito. Me bastaba, en todo momento, la convicción de estar trabajando en la realización de un plan divino”.

Trabajó intensamente por ayudar a la mujer a descubrir su identidad, a valorarse sanamente a sí misma, a asumir el papel  que le corresponde en el plan de Dios y en la historia de la salvación. Para ello, contemplaba en la persona de la Virgen María el ideal femenino. De ahí la tarea de velar para que “la imagen de la Sma. Virgen sea vista, en todo momento, como la imagen luminosa, el ideal pleno y espiritualizado de la mujer”.

Varios se formulaban la pregunta ¿Por qué atraía tanto el padre Kentenich? Era unánime la respuesta: porque era un hombre de Dios y un hombre de su época; porque sabía unir lo eterno y trascendente con lo temporal y concreto; porque vivía “con el oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo”. No había acontecimiento corriente o suceso de importancia con el cual no se confrontara, lo elaborara o intentara una respuesta. “Si toda nuestra actividad no va acompañada de una oración íntima y sincera, estamos construyendo sobre arena. No existe un verdadero educador que no sea un hombre de oración”. También para el padre la alegría era una característica fundamental de la vida cristiana, por eso, también debía ser  un  rasgo peculiar de la Familia de Schoenstatt.

El padre Kentenich pasó el tormento del campo de concentración de “Dachau”. Sin embargo al salir de ese encierro exclamaba “Dachau me rejuveneció como nunca”. Había salido de ese lugar totalmente renovado, confirmado en el carácter divino de su Obra, y dispuesto a nuevas luchas…..”Quien tiene a Dios como báculo y apoyo está siempre tranquilo y sereno. Con este

báculo he pasado por la cárcel y el campo de concentración y hoy, como entonces, también estaba tranquilo. Debemos tener una pasión: pertenecer a Dios, servir a Dios, llevar a cabo su obra”. Sentía que su misión había sido y era necesario darla a conocer en nuestra época, con la misión específica que la Mater tiene desde su santuario de Schoenstatt para el tiempo actual. La Santísima Virgen es como un remolino de Cristo, al cual nos lleva con fuerza irresistible.

Pero es durante los largos años de destierro en Milwaukee, que en el interior de la familia de Schoenstatt se despertó una fuerte corriente de oración y sacrificio.”He estado en tormentas aún mayores, y la Virgen siempre ha vencido. Esos años fueron las catorce estaciones del Vía Crucis que tuvimos que recorrer”.

El padre Kentenich realizó una misión de profeta. Normalmente los hombres marcados con ese carisma no son comprendidos en vida, pues se adelantan a su época. Fue siempre el distinguido mensajero del triple mensaje de Schoenstatt: la Fe práctica en la Divina Providencia, la Alianza de Amor con la Sma. Virgen y la Conciencia de misión. “Si nuestra fe en la Providencia es suficientemente fuerte, entonces ella puede más de lo que nosotros nos atrevemos a esperar. Por ello, una y otra vez, insistiremos con más audacia, con más victoriosidad…”

 Hemos tratado de hacer una brevísima semblanza del padre fundador de Schoenstatt. Desde ya faltarán muchas cosas, algunas de preferencia de los lectores que no han sido mencionadas. Pero sí, podemos asegurarles, que ha sido una selección propia de todo lo que ha significado para nosotros la imagen de un santo, ejemplo de virtudes espirituales, ejemplo de valentía cuando era necesaria en defensa de principios, ejemplo de perseverancia en el seguimiento de los planes de Dios, que el siempre trató de descubrir.

 Buenos Aires, 9 de enero de 2010


Seminario sobre el Padre José Kentenich

mayo 22, 2010

                                                                                                                  


Hemos conocido a un Padre

mayo 22, 2010


¡Feliz día de la Patria en el año del bicentenario

mayo 22, 2010

Forjar cada día una Patria con rostro de Familia, basada en los valores de la verdad, la justicia y el amor es nuestro mejor regalo en este Bicentenario y sigue siendo nuestro compromiso y desafío de cara a los próximos tiempos. (Padre Javier Arteaga)

 “Con  María Reina construyamos una Patria para todos”


Unidos en la Alianza

marzo 1, 2010

Queridos hermanos en la Alianza:

 Todos hemos visto en los diarios y televisión el devastador terremoto que han sufrido nuestros hermanos de Chile. Muchos han sentido sus efectos con diferente intensidad en varias ciudades de nuestro país, especialmente en Mendoza, San Rafael, Salta y San Juan. 

 Los invito a acompañar a nuestros hermanos en la Alianza y a todo el pueblo chileno con nuestras oraciones, pensando en quienes han perdido seres queridos y casas; la reconstrucción después de una catástrofe de esta magnitud es muy ardua.  Pidamos a nuestra Madre paz y consuelo, fortaleza y esperanza para todos los que hoy sufren tanto dolor.

 Unidos al Padre Fundador pidámosle juntos a la Mater:

 Como tu Hijo, que durante su vida terrenasaciaba el hambre y traía consuelo y salud a los enfermos, así con Él pasa ahora entre nosotros bendiciendo en silencio, para darnos el inmenso poder de tus manos de Madre.

 Desde el Santuario reciban un cordial saludo y bendición

 P. Javier Arteaga


RETIRO ESPIRITUAL PARA HOMBRES

agosto 7, 2009

En el Santuario de la Virgen de Schoenstatt,

Florencio Varela

Predica P. Juan José Riba (Padre de Schoenstatt)

Será en silencio

“VOLVERÉ A LA CASA DE MI PADRE” (Lc 15,18)

PARABOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO

Fecha: 4, 5 y 6 de Septiembre

Arribo: 4 de Septiembre – 19.30 hs. Cena y comienzo

Finalización: 6 de Septiembre con misa 11.00 hs.

Información, reservas: Federico J. Dumas: 4312-8271

Daniel Matheu: 4765-3862 – Alberto Rodríguez Varela: 4811-9092

Luis Zubizarreta: 15-5020-6907