Saludo pascual

abril 4, 2010

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Saludo de fin de año

diciembre 31, 2009

Para nuestros amigos lectores

Esperemos la llegada de “Aquel que debe venir” juntos en familia, como María y   José acunándolo en lo más profundo de nuestro corazón cantándole melodías de  amor y ofreciéndonos a  ser reflejos de su luz.   Que podamos ser instrumentos de esa luz para ayudar a construir un mundo nuevo pleno de esperanza y amor, donde reine la paz y la justicia.     Todo es posible siempre con fe y trabajo compartido.     La fuerza esta dentro de nosotros,  utilicémosla para  ayudar y  ayudarnos

Y el Padre Kentenich nos diría: 

SEAN  USTEDES  PARA MUCHAS PERSONAS  INDICADORES  DE CAMINO, PORTADORES  DE LUZ Y ALEGRIA”

 Para el año que se  inicia nos  gustaría regalarles:  una cajita de  paz,  llena  de alegría, envuelta con cariño sellada con una sonrisa y enviada con un abrazo.         

   FELIZ y BENDECIDO  AÑO 


¡NAVIDAD ES NOVEDAD!

diciembre 22, 2009

 Queridos amigos:

                             Esta vez también es novedad, ya que cada nacimiento es vida nueva y la evocación del nacimiento de Jesús no solo es mirar atrás sino es mirar el hoy y el mañana, pues los misterios cristianos actualizan la realidad de Cristo vivo hoy en medio nuestro.

                              Creo que esta Navidad 2009 tiene algunas novedades que quiero compartir con cada uno de los que reciban este saludo.

+Ante todo en este Año Sacerdotal la novedad es que Jesús manifiesta su cercanía de Buen Pastor en la persona y el ministerio de sus sacerdotes pastorees en modo real, concreto y a la vez diversificado según la personalidad de cada  uno.

 Este regalo que Él dejó al mundo en la Ultima Cena y al servicio de la Eucaristía, la Palabra y los Sacramentos merece que lo agradezcamos y valoremos.

 Personalmente doy gracias por mi vocación sacerdotal, como don inmerecido y a la vez felizmente vivido desde mi ordenación hace más de 38 años.

Así como les pido que recen por mí y por cada sacerdote, por los seminaristas y las vocaciones para que seamos santos como el Señor lo pide y el mundo lo necesita.

 + También es novedad que haya una fuerte conciencia misionera en toda la Iglesia y que cada uno según la propia vocación sea un auténtico misionero en el mundo sembrando amor, paz y alegría, que son signos del Reino de Dios que hoy se nos pide testimoniar sin miedos.

Amor efectivo hecho servicio a las personas y compartiendo el Evangelio que es Verdad y Vida y que incluye siempre la misericordia y el perdón.

Paz que es a la vez un don y una tarea, para vivir en el corazón y compartir en el hogar, el ambiente y la sociedad, pasando del egoísmo a la solidaridad por el bien común.

Alegría que es un distintivo de quien se sabe amado por Dios, y que es una característica de quien ama a María que evangeliza cantando el Magnificat.

 + Novedad son los carismas tan ricos y variados que suscita el Espíritu Santo en la historia.

Para mí el haber conocido y vivido desde hace 50 años el carisma de Schoenstatt en las huellas de un hombre santo, el P. José Kentenich, me cambió la vida y dio una forma nueva a mi vivencia de la fe que recibí desde niño en mi familia.

 La vivencia de la Alianza con María vinculada a un Santuario y siguiendo los signos de la Providencia en la santificación cotidiana le imprimieron un sello indeleble a mi vida sacerdotal y a mi servicio a la Iglesia.

Hoy ese servicio lo realizó en Roma y en Argentina, y me siento feliz de poderlo brindar así.

 En esta Navidad los recuerdo y bendigo, ofrezco por Uds. la Misa y mis oraciones y los saludo con afecto deseando que este saludo lo sientan como un abrazo personal a cada uno

 Padre Guillermo Mario Cassone


N a v i d a d 2009

noviembre 29, 2009

Saludo del Padre  Alberto Eronti  a los miembros del Círculo de Adoración.

“María, tus hijos somos

el canto de tu ternura,

espada de tus combates.

tesoro de tu conquista,

santuario de tu presencia,

Iglesia de Jesuristo.

 Siempre estoy en casa,

  porque siempre tú.

 siempre me acompañas” (*)

 El año 2009 se acerca a su fin, como es habitual en estas fechas les hago este saludo enmarcado entre las celebraciones de la Navidad y Reyes. Sin duda alguna, la “globalización” del mundo nos ha hecho vivir intensamente algunos sucesos: calentamiento global, crisis económica mundial, terrorismo, inseguridad, migración… A lo vivido planetariamente hemos de sumar nuestras propias vidas, con sus ilusiones y desilusiones, éxitos y fracasos, alegría y sufrimientos,… Es nuestra historia, es la historia de cada uno y al término de otro año que será “pasado”, celebraremos de nuevo el nacimiento del Hijo de Dios y el inicio de un nuevo año.

 ¡El nacimiento del Dios hecho hombre! ¡Dios naciendo! ¡Dios encerrado nueve meses en el vientre de La Mujer, María! ¡Dios aprendiendo a ser hombre: comer, sonreír, llorar, caminar…! Este hecho ocurrido hace ya más de 2000 años, sigue aconteciendo, sigue ocurriendo, ¡Dios no ha dejado de nacer! Es que Dios nace también en cada niño, sigue naciendo en cada joven, continúa  naciendo en cada hombre o mujer de “buena voluntad”. Por esto es que la fiesta tiene su particular y extraña fascinación: sentimos que no es ajena a nosotros, porque nosotros también hemos nacido, aprendido y proyectado como hombres e hijos de Dios.  El nacimiento de Jesús de Nazareth, acaecido en Belén de Judá es para cada uno y en cada uno de nosotros.  Ha venido a enseñarnos “el camino del hombre”.

 Se puede ser hombre y mujer de muchas maneras, pero sólo una es de plenitud.  Es a esta manera única a la que apunta la Navidad.  La celebración de la fiesta de la ternura, el amor y la paz, no es un hecho social, señala más allá, es un hecho profundamente humano y divino.  Contemplar al Niño con los ojos de María y José, significará contemplar lo mejor de nosotros mismos.  Es esa “mejor parte” de la que habla Jesús a Marta de Betania, señalando a la hermana menor sentada a los pies del Maestro.  Celebrar la Navidad cristianamente, es hacerlo en clave contemplativa, en clave de adoración y estupor de niños. Es como despertar energía, anhelos e ideales dormidos o atontados por el diario vivir.

La Navidad de Jesús,  el Hijo de Dios,  es pura energía vital, es alegría y paz, es promesa cumplida y esperanza cierta.

 En la Nochebuena del próximo 24 de diciembre, nos encontraremos -como cada año- junto al pesebre.  Querríamos tener los ojos fascinados de María y su corazón pleno de ternura, el sentir de José contemplativo y sólido cuidando el Tesoro de María. La sorpresa alegre de los pastores oyendo el canto de ángeles, y sin duda alguna pertenecer al grupo de los “hombres de buena voluntad”.

 El cambio de año va acompañado siempre de algunas palabras “clásicas”: felicidad, buenos augurios, salud, paz, ir a más y mejor.  Es que el cambio del almanaque pareciera ejercer un particular influjo psicológico y vital: ¡recomenzar!, ¡otra oportunidad!   Si es así, será bueno imaginar y reflexionar sobre los anhelos, necesidades, desafíos, que tenemos por delante. Cada recomenzar, cada cambio, encierra en sí una oportunidad y es bueno hacer lo posible para que, en lo que de nosotros depende, no se escurra como agua entre los dedos.  Para acometer esta realidad, será bueno recordar que no estamos solos.  No estamos solos porque muchos que queremos y nos quieren nos acompañan;  pero sobre todo no estamos solos porque Dios está con nosotros.  

Navidad es justamente esto: Dios con nosotros, Dios para nosotros, Dios en nosotros. Decir Dios con nosotros, es decir que lo mejor de cada uno pude crecer, desarrollarse, plenificarse.  Dios, dice el profeta, es “amigo del hombre”.  Es en amistad con él que estamos llamados a crecer, que no es otra cosa que dejar ir a más lo mejor de nosotros mismos.

 ¡Renacer!, es el mensaje de Navidad y es la apuesta para el nuevo año. ¡Amén!

 Un cordial saludo a todos. Que Dios les muestre su rostro y los bendiga desde Sion.            

 (*) Joaquín Alliende Luco


FELICES PASCUAS

marzo 31, 2008

PASCUA

El Señor rompe las fuertes cadenas de la muerte

 y confunde el poderío y la astucia del Demonio.

Llena de júbilo, Madre,

lo ves transfigurado y hermoso,

con el resplandor

que tendremos al resucitar en el cielo.

Con esta fe alégranos el alma

                  y que nuestro amor arda en llamas.                       

                                                    P. J. Kentenich, Hacia el Padre


Saludo Navideño

diciembre 25, 2007

Navidad
¡Feliz Navidad y bendecido 2008!

“En el pobre y pequeño establo de Belén,

das a luz para todos nosotros al Señor del mundo.

Tal como muestras al Niño a pastores y reyes

 y te inclinas  ante Él adorándolo y sirviéndolo,

así queremos con amor ser siempre sus instrumentos

 y llevarlo a la profundidad  del corazón humano.”

 (Hacia el Padre, 343- Padre José Kentenich)

 

 


Saludo navideño

diciembre 25, 2007

Dibujo Santuario
“Tu Santuario es nuestro Belén
en cuya aurora Dios se regocija.”

P. José Kentenich

Queridos hermanos: 

 El espíritu de la  Navidad se hace palpable en las personas de María y José. Como ellos y con ellos abramos el corazón y cada espacio de nuestra vida al Dios que viene a salvarnos. Esperemos con anhelo y confianza lo más importante, el Regalo de Dios, y al recibirlo compartámoslo generosamente.
Alegrémonos con la presencia cálida de Dios en nuestras vidas y que esa alegría se manifieste en palabras y gestos de agradecimiento y solidaridad 
En esta Nochebuena acerquémonos al Pesebre de Belén, el que brilla en  nuestro interior, y con un corazón humilde  ofrezcámosle nuestros dolores y las ausencias de los que han partido; con un corazón confiado pidámosle aquello que más necesitamos para vivir; con un corazón magnánimo comprometámonos con el Señor para llevar su mensaje salvador a muchos hermanos; y finalmente con un corazón de niños contemplemos y recemos: 
“Señora de Belén,Señora de la Noche más buena y esperada,
Señora del Silencio y de la Luz,
Señora de la Paz, la Alegría y la Esperanza,
gracias por habernos dado al Señor,
por habernos entregado el Pan que nos faltaba.
Que esta Noche la Luz que Tú nos diste
sea el comienzo de una claridad que no se acaba. 
Amén.”   Card.  E. Pironio 
Queridos hermanos, que el Niño Jesús y su santa Madre los colmen de gracias y los fortalezcan en la fe, la esperanza y el amor para ser auténticos discípulos- misioneros del Señor. Reciban desde el Santuario un cordial saludo y mi bendición para cada uno de Ustedes y sus familias. 
¡Feliz Navidad y bendecido año 2008!                               
 P. José Javier Arteaga (Asesor Nacional del Movimiento de Schoenstatt)