Últimos pasos de la etapa diocesana del proceso de Canonización del P. Kentenich

marzo 16, 2010

“No se canonizan ideas sino vidas…”

“ Los santos son respuestas de arriba a las preguntas de abajo…”

 “El Santuario tiene que ser una cuna de santidad para muchos…”

Ya se han cumplido todos los requisitos de la etapa diocesana del proceso de canonización  del Padre José  Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, y se espera que en los próximos meses se puedan concluir las tareas, muchas de ellas de orden técnico, de manera que la documentación pueda enviarse a Roma para iniciar la segunda etapa, que es la definitoria. Así lo indicó el postulador de la causa, el padre Ángel Strada, quien lleva adelante el proceso del padre Kentenich desde el 20 de enero de 1997 y es también postulador de la causa de Mario Hiriart, un laico chileno perteneciente al Movimiento y cuyo proceso ya se encuentra en Roma.

En una entrevista publicada en el sitio web del Movimiento de Schoenstatt en la Argentina:   www.schoenstatt.wordpress.com,   el padre Strada comentó cómo está actualmente el proceso del fundador, los pasos que se debieron seguir y cómo mantener vivo el interés por su canonización. 

El proceso de canonización

En primer lugar, explicó en qué consiste un proceso de canonización, que “es el procedimiento legislado por la Iglesia católica para verificar la santidad de una persona y reconocerla como modelo de vida según el evangelio e intercesora ante Dios, autorizando el culto litúrgico en su memoria”.

 “En la actualidad, según la legislación vigente desde 1983, consiste en dos etapas. La primera es informativa y se realiza en la diócesis donde la persona murió. Consiste principalmente en la toma de declaración de los testigos – a favor y en contra – y en la recolección de todo el material que sirva para investigar su vida y su heroicidad de virtudes. La segunda etapa en Roma es definitoria. La Congregación para las causas de los santos evalúa toda la información recibida y con la ayuda del juicio de ocho teólogos y de ocho obispos y cardenales llega a una conclusión que presenta al Santo Padre. En el caso de los confesores se inicia después el tratamiento del proceso de milagro, cuya primera etapa se la realiza en la diócesis donde ha tenido lugar. En el caso de los mártires no se requiere un milagro para la beatificación.

 El estado actual de la causa

Tras recordar que la causa del padre Kentenich fue iniciada el 10 de febrero de 1975, seis años después de su fallecimiento, por pedido de la Presidencia internacional de Schoenstatt, detalló cuál es el estado en que se encuentra actualmente:  
 “Ya se han cumplido todos los requisitos de la etapa diocesana: la declaración de testigos, el examen de los escritos editados, la recolección y evaluación de los escritos no editados, la documentación sobre la fama de santidad, la declaración de no culto litúrgico, etc.  En este último tramo, debido al cúmulo de trabajo del delegado diocesano por ser simultáneamente vicario general de la diócesis de Tréveris, la causa ha estado un tanto demorada. Tanto él como el nuevo obispo, monseñor (Stephan) Ackermann, han manifestado explícitamente la voluntad de que en los próximos meses se puedan concluir las tareas, muchas de ellas de orden técnico: numeración de las actas, legalización, confección de índices, etc. Entonces se podrá realizar la sesión de clausura y enviar a Roma toda la documentación”.

 Santidad en la vida diaria y milagro

Al informar que “se han catalogado alrededor de 29.000 escritos (cartas del y cartas al o sobre el P. Kentenich, conferencias, homilías, estudios, apuntes, etc.)”, sostuvo que “testimonian su autoridad moral y su fama de santidad, dado que ellas motivaron a tantas personas a guardar como un tesoro la carta recibida o los apuntes tomados en una conferencia”. De todas maneras, consideró que “es bueno destacar que el examen de los escritos no constituye el tema central de un proceso. ‘No se canonizan ideas sino vidas’, escuché decir a un perito. Lo más decisivo es la existencia concreta de la persona y las huellas de su seguimiento incondicional de Jesucristo”.

Otras causas

Hasta el momento, ha concluido la fase diocesana de los procesos de varios hijos e hijas espirituales del padre Kentenich, como los de José Engling, Joao Pozzobon, Hna. Maria Emilie y Mario Hiriart. Al ser consultado sobre si esto influye en el proceso del fundador, expresó:

“Creo que es muy significativo que junto a su causa de canonización estén en marcha causas de discípulos suyos. Todas hacen manifiesta la fecundidad del carisma del fundador. Y que el Espíritu Santo quiso regalar en Schoenstatt un camino nuevo de santidad en la Iglesia. Hay caminos sumamente fecundos y reconocidos, los abiertos por Benito de Nurcia, por Francisco de Asís, por Teresa de Ávila, por Ignacio de Loyola… Han regalado a la Iglesia y a la humanidad figuras insignes.  El camino abierto por el P. Kentenich comienza a estar avalado por las diferentes causas de canonización. Es de desear que todas concluyan con el reconocimiento de la santidad, tanto del fundador como de sus discípulos”.

Mantener vivo el interés

En cuanto a cómo se logra que después de más de 30 años de proceso se mantenga vivo el interés de la Familia de Schoenstatt, el padre Strada subrayó que este interés “Se manifiesta de múltiples modos: la oración por la beatificación, el rezo de novenas, la ayuda financiera, el interés por la marcha del proceso, encuentros y jornadas con este tema, etc. De muchos países peregrinan personas al santuario original y a la tumba del Padre, visitan la Casa Padre Kentenich y la Casa de formación de las Hermanas donde vivió sus últimos tres años. En casi todos los centros del Movimiento en todo el mundo se han erigido memoriales o lugares de encuentro con el P. Kentenich. Estas y muchas otras manifestaciones expresan que la persona del fundador permanece viva en su fundación”.

 Texto publicado por  Aica  el 19 de febrero 2010


Sobre el proceso de canonización del Padre José Kentenich

octubre 4, 2008

P. Ángel Strada Postulador de la causa de Canonización

P. Ángel Strada Postulador de la causa de Canonización del P. Kentenich

Es fundamental seguir implorando la gracia de un milagro

El postulador de la causa, P. Ángel Strada, nos informa que el pasado 15 de septiembre, 40º aniversario de la muerte del P. Kentenich, se reunió en Schoenstatt el Tribunal diocesano de la causa. Después de visitar la tumba del Padre, el lugar en el Schulungsheim (Casa de Formación) donde vivió los últimos años y la casa Padre Kentenich, firmaron el decreto constatando que, de acuerdo a las normas de la Iglesia, no se le tributa culto litúrgico.

En dicha reunión el traductor de la causa, Sergio Acosta, prestó juramento y el postulador entregó documentación referida a la fama de santidad.

En los próximos meses se realizarán los trabajos técnicos: confección de índices, legalización de las actas, etc.

La sesión de clausura de la etapa diocesana tendrá lugar previsiblemente en la primera mitad del próximo año. Después vendrá la segunda y decisiva etapa en Roma.

Junto con dar gracias a Dios por estos avances es preciso seguir implorando la gracia de un milagro por intercesión del Padre Kentenich.

Datos extraídos  de la página web http://www.schoenstatt.de


Un regalo para el Padre

septiembre 16, 2008
Vitro del Padre en el Santuario
Oración ofrecida por una hija fiel de Villa Ballester  para

la pronta beatificación  y canonización del Padre José.

Padre:

Te rogamos por la poderosa intercesión de nuestra

Madre y Reina Victoriosa, tres veces 
Admirable de Schoenstatt

y  la Alianza de Amor que sellamos con Ella,

por la beatificación y pronta santificación

de nuestro Padre y Fundador José Pedro Kentenich.

Tú dices: “Por los frutos  te reconocerán”.

El Padre a través de su entrega de amor,

dejo  frutos en la Familia, de vocación y santidad.

Ya hay muchos hijos espirituales esperando

los méritos  de la beatificación;

estos que ya Tú  bien conoces,

son los frutos de la Santidad de nuestro Padre,

que ha hecho todo lo que le has pedido con fidelidad

como  Fundador de esta obra tuya.

Hoy deseamos mostrarle al mundo que

también  hay sacerdotes santos, que han entregado

su vida con  amor, austeridad y castidad,

por eso te pedimos como Familia

en una oración hecha clamor

le regales el honor de los altares.  Amén

¡CANONÍCENLO USTEDES!

septiembre 15, 2008
Retrato

Retrato

El Padre  José Kentenich  siempre decía:

 SI PIENSO EN EL 20 DE ENERO ME CRECEN ALAS…,

LAS ALAS DE LA FE EN LA VICTORIA.”

 

Así con este mismo anhelo subiéndonos a las alas de la victoria invitamos  a toda la familia de Schoenstatt, desde  esta página,  a crecer en Alianza Filial con un gesto heroico hacia nuestro  Padre Fundador; como en aquel  lejano  y doloroso 20 de  enero.

Decidámonos nuevamente  por el Padre, así como él sé decidió  por  nosotros  para que pronto llegue el  reconocimiento de parte de la Iglesia a su misión mariana para el mundo de hoy. Su Santidad el Papa Juan Pablo II le dijo a la Familia de Schoenstatt:

¡CANONÍCENLO USTEDES!

Nosotros sus hijos, debemos hacer realidad esta frase. Recordemos las palabras que el Padre escribiera  desde la prisión  en diciembre de 1941:

“YO ME ESFUERZO PARA QUE USTEDES PUEDAN ESTAR ORGULLOSOS DE MÍ. CUIDEN DE QUE YO TAMBIÉN PUEDA ESTARLO DE USTEDES.”

Queremos decirte Buen Dios:

 

Aquí estamos!    ¡Somos sus hijos!    ¡La familia del Padre!

 

que,  por la Alianza de Amor, en el espíritu del 20 de enero te imploramos   por la poderosa intersección de nuestra Madre, Reina y Victoriosa  Tres veces Admirable de Schoenstatt  le  regales al Padre Kentenich  el honor de los altares.

 

Te ofrecemos   para su pronta   beatificación y canonización  nuestro esfuerzo por la más alta santidad en la vida diaria, con vigoroso espíritu de sacrificio y sencilla alegría para que el mundo lo descubra  como: Profeta del Dios vivo, portador de  Cristo a  nuestro tiempo y resplandor  luminoso del rostro de María hoy, que ha entregado la misión de su vida a la Santa Madre Iglesia.

 

“¡Ayúdanos, María, es tiempo ya! “.

“¡Hilf, María, es ist Zeit…!”

 

Esta oración  a María,  era rezada por el Padre Kentenich con fuerza  y entusisasmo  cuando tenía  entre 7 u 8 años. Esta especie de jaculatoria, se rezaba mucho en Alemania como un resumen del Salve.

La misma también fue rezada por las Hermanas de María cuando el Padre Kentenich estaba agonizando.


Proceso de canonización (Actualidad)

julio 29, 2007

Padre Angel Strada

Preguntas al postulador de la causa de canonización,

Padre Ángel L. Strada:

SCHÖNSTATT. Muchas personas dentro y fuera del Movimiento de Schoenstatt siguen con gran interés el desarrollo del proceso de canonización del Padre Kentenich. El postulador, P. Ángel L. Strada, dijo en febrero de este año que el proceso había progresado mucho. En una entrevista de la agencia de noticias Zenit manifestó la esperanza de que pronto podría cerrarse la etapa diocesana en Tréveris, con lo cual el proceso pasaría a Roma.

¿Hay algo nuevo en el proceso de canonización del Padre Kentenich? La respuesta: Sí.

P. Ángel Strada: En los últimos meses la comisión de historia del proceso prosiguió con el trabajo de recopilación y evaluación de varios miles de escritos y documentos del y sobre el Padre Kentenich. En las semanas pasadas ha terminado su tarea, con lo cual se ha dado un paso importante. También se siguió trabajando en la documentación sobre la fama de santidad.

 ¿Qué falta todavía para cerrar la etapa diocesana del proceso?

P. Ángel Strada: Falta cumplir con algunos requisitos canónicos: el así llamado “decreto de no-culto”, el cual testifica que al Siervo de Dios no se tributa ningún culto litúrgico no permitido, es decir, que no se le rinde ningún tipo de veneración que sólo le correspondería a un beato o a un santo. Además, todavía falta la preparación técnica de las actas y de toda la documentación (numeración de las páginas, fotocopias, legalización…). Esto va a llevar algo de tiempo.

Para la beatificación es indispensable un milagro, es decir, la curación científicamente inexplicable de un enfermo. Por lo tanto, no se debe olvidar la oración pidiendo un milagro.

 

Artículo publicado el 5 de julio de 2007 en http://www.schoenstatt.de